martes, 11 de marzo de 2025

¿Estás con ella?

 Hoy manejé camino al trabajo y mientras evitaba chocarme
(ya sabes lo horrible que conduzco)
cambiaba desesperada las canciones,
hasta que sonó:
nuestra canción.

Y de verdad quise no prestarle atención,
desee que no me hiciera pensar en ti,
y no lo conseguí.

Quise escribirte un: hola ¿cómo has estado?
y me moría de vergüenza,
pensé que seguirías con esa novia tuya que nadie quiere,
y no me atreví.

Me preguntaba si aún estás con ella,
si ella también te hizo un libro completo como aquel que yo escribí,
si ella también piensa en tu cumpleaños como una fiesta que debe festejarse a lo grande,
porque yo aún tengo esa fecha tatuada en mi memoria,
no la olvido,
aunque pasen los años.

No se si algo cambiaría si supieras que yo pienso mucho en ti,
mucho,
aunque no quiera,
aunque me muera de rabia.

Hoy solo me pregunté ¿estarás con ella?

Timing

 Y siguieron con su vida.

Nunca se volvieron a buscar y ninguno de los dos tenía idea de la vida del otro.

Sus amigas no le preguntaban por él, y la hermana de él se olvidó del nombre de ella.

Ella contaba en el grupo de whatsapp que después de un año le gustaba alguien.

Él ya había tenido citas con algunas cuantas.

La vida siguió y ninguno pensaba en el otro, o eso es lo que les hacía creer a todos.

Ella se había convertido en una versión que le gustaba, y a veces se preguntaba si de estar con él, se hubiera enamorado de esa parte de ella.

Él escuchaba una y otra vez esa canción que le recordaba a ella y seguía leyendo su blog por si algo de ellos aparecía.

Quería volver a verla.

Ella ansiaba que la vida los volviera a juntar, tal vez solo para darse cuenta que lo había olvidado por completo.

Pero la vida es curiosa y la ciudad pequeña y más temprano que tarde, se volverían a ver.

Con la vida mas resuelta, con menos problemas, para darse cuenta que el timing lo es todo.

Todo.



Por si algún día te vas.

 A veces me pregunto ¿qué sería de mi sin ti?
¿Qué pasa si un día te vas? Si te cansas de estar.

Puede pasar,
soy muy complicada,
sigo lidiando con temas de salud mental,
y a veces la vida me sobrepasa,
no te culparía que a veces sea mucho,
que yo sea demasiado.

Pero también se lo que tenemos,
que lo que tú y yo encontramos es algo que no vuelve a pasar,
no se que tienes pero siempre curas,
siempre,
sin ti hace frío.

Escribo esto por si algún día te vas y solo queden poemas tristes,
canciones extrañándote,
quiero escribir esto mientras te veo dormir
y pienso en lo mucho que te quiero,
espero que nunca me faltes,
pero si un día lo haces,
sepas que pasaré mi vida extrañándote,
que no buscaré en otros lo que tú me has dado
porque la lotería no se gana dos veces,
y eso lo sé.

Por si te cansas de estar,
y ojalá no lo hagas,
que sepas que pasaré mi vida escribiéndote
que escucharé mi canción favorita y siempre pensaré que hubo alguien que me amo con todo su ser.

Por si algún día te vas.

viernes, 28 de febrero de 2025

Siempre nos quedarán las canciones

Sé que no vendrás,
y aún así me niego a pensar que no estás más,
sé que ha pasado mucho tiempo,
tal vez estás con alguien,
y probablemente si llamara, tu no contestarías.

Quiero verte, 
hablarte,
quiero mandarte canciones, dedicarte poemas
¿qué pasaron con las promesas?
¿se te olvidaron?
¿se fueron con el tiempo?
¿se las diste a ella?

Siempre nos quedarán las canciones, te dije un día,
y a mi todas, y cada una de ellas, me llevan a ti.

Tengo una playlist oculta con todas las que escuché y me hicieron pensar en ti,
¿hay canciones que te hablan de mi, de nosotros?
¿o ya no existimos?

No me toques las canciones, 
porque ahí eres eterno,
ahí estamos juntos,
para siempre.

Tú acelerabas y yo ponía el freno de mano,
y así no íbamos a llegar a ningún lado,
pero en las canciones,
en las canciones estaríamos en la misma ciudad,
yo tendría mi trabajo soñado,
y tú estarías viajando por el mundo,
pero siempre regresarías a mi,
porque en las canciones,
yo era el amor de tu vida.

Nuestra canción suena
¿recuerdas el nombre?
¿el cantante que la compuso?
dime que si la escuchas en un día cualquiera,
de repente vuelves a tener dieciocho años y estás completamente enamorado de mi.

¿Recuerdas que hacíamos conciertos juntos?
Tú con tu guitarra y yo con mi voz desafinada.
Cerraríamos calles enteras hasta que nos dolieran los pies,
hoy,
ya no hay música pero tú sigues sonando, y doliendo.

Maldita sea, como dueles.

.


domingo, 8 de diciembre de 2024

Negra, triste y melancólica....navidad.

 

Llegó diciembre.
y con él esa sensación de que algo está faltando.
veo toda la ciudad pintada de rojo y verde,
escuchando villancicos por doquier
las personas entusiasmadas por los regalos,
las miles de cenas y la alegría de que está por empezar un nuevo año;
y a mi me está costando respirar.

No se si es porque los años han pasado
y ya no soy la niña que fui,
y en vez de ilusionarme por un nuevo ciclo, solo me aterra que el tiempo esté pasando tan rápido;
este año no habrá decoraciones, ni pavo, ni cena de navidad;
pero si estarán cinco sillas en la mesa y por eso doy gracias,
la noche del 24 estaremos desempacando en un nuevo hogar, y nos espera una nueva etapa que espero esté llena de amor y sonrisas compartidas.
tal vez sea la última navidad todos juntos por un buen tiempo,
y esa debería ser razón suficiente para sentirme más alegre,
y no es así.

Siento que estas fechas ponen expectativas altísimas de como debería vivirse  y sentirse estas fechas,
y yo me siento sola, y abrumada y con ganas de salir corriendo,
y está bien.

Está bien no tenerlo todo resuelto,
no tener outfit que estrenar 
y decidir no tomar en estas fechas,
este año no voy a fingir que estoy con ganas de celebrar porque no las tengo.
y está bien.

Créeme, está bien.

miércoles, 25 de septiembre de 2024

Es mucho tiempo ¿verdad?

 Él estaba en el balcón,
fumando, 
como siempre.

Hacía los mismos gestos como cuando teníamos veinte,
y su olor me envolvió como hace años,
era el mismo.

Como quien no quiere la cosa, me fui acercando de a poco,
él se dio la vuelta y creo que le dio gusto verme,
sigue siendo un libro abierto,
casi y puedo saber lo que está pensando.

Hacía frio y había media luna,
él sonrió y me preguntó qué había sido de mi vida,
como si no supiera exactamente todo lo que pasa,
lo sé porque me lo cuenta mi hermano,
siempre pregunta por mi,
"viejas costumbres"
solía pensar.

Me preguntó por Eduardo,
e hizo una mueca de disgusto,
preguntó por qué después de tantos años yo no conseguía darle una oportunidad.

"Te va a sonar completamente estúpido"-respondí nerviosa-
sabía que esa respuesta abriría una conversación que no sé si estaba lista para tener;
"sé que lo detestas" -continuó-

"Eso no tiene nada que ver conmigo"-respondió a la defensiva
"no hay nada de mi, que no me lleve hasta ti" -trago saliva después de aquella confesión, y me apresuro a contestar-
"sé que nunca te agradó que estuviera cerca de mi, se que el darle una oportunidad significaría sacarte de mi vida por completo y no se si eso es lo que quiero; de estar con Eduardo, no me lo perdonarías nunca"
"eso es cierto"-responde intranquilo-"no puedo pensar en los dos sin que me moleste, y es tonto; porque tú y yo no nos debemos nada"

Ambos suspiramos y se que no deberíamos seguir con esta conversación porque es inútil,
no llegaríamos a nada,
somos muy cobardes para querernos,
nos llenamos de excusas,
de pretextos,
de "que lo haríamos mal"
así que ni lo intentamos.

Y lo digo, digo lo que he estado pensando hace años,
porque aquí ya no hay nada que perder:
"sé que algún día nuestros caminos se cruzarán, tal vez con 50 años,
cuando ambos por fin coincidamos en una misma ciudad,
tal vez con un divorcio a cuestas,
hijos y mil deudas"-digo riendo- y él también se sonríe porque quiero pensar que él también se lo imagina.

"Me niego a tomar una decisión que haga que todos nuestros posibles futuros no se encuentren nunca"; 
tomé una calada de su cigarrillo y me fui;
supe que me observaba mientras me iba una vez más, de su vida.

24 horas después, habría recibido ese mensaje que lo cambiaría todo,
para siempre.

Me niego a esperar 50 años,
es mucho tiempo ¿no crees?

Y vaya que lo creía.

domingo, 17 de diciembre de 2023

2023, cómo doliste.

Este año me dolió el alma.
Este año se me rompió el corazón en la avenida de siempre.
Me perdí.
Este año se resumió en terapias psicológicas, psiquiátricas, anti-depresivos, y los efectos secundarios de tomar anti-depresivos, el chocarse con la realidad de este país donde se mueren las esperanzas, los sueños, la vida.
Podría hablar de mis episodios depresivos, de lo mal que lo llegué a pasar, de cosas que me dan vergüenza admitir, días que se me hicieron difíciles retratar en letras porque aún no los entiendo (algún día escribiré de ello, y le daré un significado a todo) pero no ahora.
Este año SOBREviví porque siempre se sintió a tope, como si cada respiración significara la última, como si cada cosa que hiciera conllevara un esfuerzo sobrehumano.
Mi psicóloga dice que lo hable, que lo cuente, que lo diga en voz alta a todo quien quiera escuchar, que tal vez si lo repito lo llegue a entender, y no lo sé; cuando lo digo, cuando cuento lo destrozada que estoy, todo se vuelve tan real, tan obscuro, tan sin fin, y eso me rompe.
Estoy tan rota, y no tengo idea cómo armarme de nuevo, no lo sé.
Entendí muchas cosas, aprendí a tenerme más compasión, más paciencia, nunca regresaré a ser la de antes, y no se qué tan bueno o malo esto sea.
Los libros me salvaron (una vez más) y las llamadas de mis mejores amigas, y su amor incondicional, muchas personas me sobraron este año y me alegra haber borrado sus números telefónicos de mi directorio, porque para qué, ya no me interesan.
Quiero un año sin ataques de pánico, sin episodios depresivos, sin los efectos alternos de la medicación que me hacen sentir como una mierda, y sin tomar clonazepam para dormir, pero no sé que tan ambicioso sea esto.
Quiero un año un poco mejor que este, en el que sentí que me llevaba la chingada (o algo más poético), quiero creer que el 2024 me tratará mejor, aunque sea un poco, que volveré a sentirme más optimista con respecto a todo, que el amor volverá a inundar mi vida, y que yo podré abrirle la puerta, porque ahora simplemente no, a todo.
Quiero llorar, quiero renegar, porque estoy cansada de todo esto, porque cada día se siente como ir a la guerra desarmada, y estoy agotada; no quiero sentir que vivir sea algo tan difícil, que estoy aquí por todos los que me quieren, pero por nada más.
Quiero creer que todo pasa, y que todo llega; y que para mí también será así.
Que todo pasa, y que todo llega.