domingo, 14 de septiembre de 2025

Podría intentarlo ¿sabes?

Podría intentarlo ¿sabes?

Podría responder ese mensaje que llevo meses evitando,
y darme una oportunidad de verdad,
podría salir a cenar y reírme y fingir que él ha sido lo que llevaba años esperando.

Podría intentarlo ¿sabes?
y al carajo las promesas y los cientos de poemas que te escribí,
al carajo

Podría intentarlo
y me enamoraría de verdad,
olvidaría tu fecha de cumpleaños,
tu canción favorita
la forma en la que bebes el café,
ya no preguntaría a mis amigos por ti.

Y por fin la poesía tendría otro nombre.

Después de unos años como si nada me enteraría que estas viviendo en tu ciudad soñada,
que conociste a alguien y que tienes un perro con nombre ridículo
y me alegraría por ti,
lo haría de verdad.

Pero es que no quiero,
no quiero olvidarte,
no quiero que los dos pasemos a ser dos extraños,
que después de unos años no reconozcamos nuestros nombres
ni nuestras cosas favoritas.

Quiero que seas tú,
quiero verte despertar todas las mañanas,
prepararte café y desearte suerte en el trabajo,
quiero que discutamos de las cosas cotidianas:
que te olvidaste de lavar la ropa 
que tú odias ver mis libros tirados en la alfombra,
y que estás harto de que no pueda parquear.

No quiero olvidarte,
no me da la gana.
nosotros tenemos todavía muchas cosas pendientes
una copa de vino frente al mar,
una despedida temporal
a la altura de nuestro amor que fue tan grande.

Quiero que vueles alto,
y que recuerdes que puedes volver a mi,
porque
no quiero olvidarte,
no me da la gana,
ni las ganas.

Así que tranquilo,
cuando te hartes de amores vanos,
de aplicaciones de citas,
de conversaciones superficiales,
y de buscar y buscar una risa que no se parezca a la mía,
me escribes,
tengo el mismo número,
el de siempre,
pero eso tú,
ya lo sabes.

domingo, 7 de septiembre de 2025

Que lo nuestro pudiera ser.

Mi mano izquierda acarició su brazo y la derecha su hombro. Me apoyé en su pecho y... bailamos.

Bailamos en un abrazo inocente, como si fuéramos dos novios adolescentes, tímidos, que se aprietan cuanto pueden en la oscuridad de un portal, bailamos como si tuviéramos dieciséis años y un futuro juntos, bailamos como si fuera la primera vez que nos sosteníamos mutuamente mientras Ed Sheeran sonaba de fondo; sentí su corazón bombear bajo la tela de su camisa y me dejé llevar por su ritmo y el de la canción.

Él tarareó la letra muy bajo, y pensé que si no tuviéramos tanto equipaje en la espalda, esa sería la canción que bailaríamos en nuestra boda.

Imaginé que aquella era nuestra primera cita, que no teníamos un pasado que nos impidiera atrevernos.

Imaginé que él no se mudó al otro lado del planeta, que no me pidió tiempo para estar con aquella chica que conoció en su intercambio y que no olvidó nuestro aniversario aquella vez que cumplimos dos años juntos en donde me dijo que no estaba listo para todo lo que yo le pedía.

No habíamos tenido una relación. Yo no sufría de depresión, ni ansiedad. No habían discusiones previas, ni palabras hirientes. Nunca nos habíamos hecho daño. Sería una relación sana, tierna y para siempre, si hubiéramos tenido más suerte y hecho las cosas de mejor forma, el sería la persona que me vería envejecer, sin duda.

Él me estrechó un poco más y seguimos bailando. No sé cuánto tiempo estuvimos así, no sé cuántas canciones más sonaron, pero de pronto me di cuenta de que atesoraría aquel recuerdo para siempre, lo recordaría a los 70 años pensando que hubo alguien que una vez me quiso con todo su ser, y no se quedó.

Porque a veces él no era más que un sentimiento enorme que no me dejaba respirar, que lo acaparaba todo y que me impedía pensar con claridad.

Y no era un chico guapo; no era un cuerpo de pecado, ni la profesión que tenía, ni la forma tan perfecta en la que besaba. Solo era... un chico. Y deseé que fuera un chico enamorado y que lo nuestro pudiera ser.

Cómo deseaba que lo nuestro pudiera ser...

jueves, 21 de agosto de 2025

Las conté.

 Te conté las carcajadas, fueron 15.

Las anoté, una por una;
memoricé los comentarios que te sacaron una sonrisa,
para decirlos siempre que estés cerca.

Pero resulta que los hombres se enamoran de hacer reír y no de las que los hacen sonreír.

Estoy cansada, frustrada y un poco molesta, mientras tu besas a la que te celebra los chistes (malos, por supuesto)

Y yo enamorada de tu risa.


miércoles, 20 de agosto de 2025

Te voy a querer siempre.

Te voy a querer siempre.

Ya lo tengo claro.

Te voy a querer toda la vida.

Y no pasa nada.
lo tengo asumido.

Tú vivirás tu vida, 
sintiéndote menos,
regresando de citas poco productivas,
preguntando por qué nadie ve en ti,
lo que yo ya veo,
y te sentirás desdichado y 
no tendrás ni idea que llevo media vida escribiendo de ti.

Tal vez ya lo sabes y no te importa,
y tendré que vivir con eso.

Ya no me carcome los pensamientos,
ni la idea que un día cualquiera amanezca con un mensaje tuyo
que lo has leído todo y ahora lo entiendes,
no va a pasar,
lo sé,
está bien.

Yo viviré mi vida,
tendré otro trabajo,
viajaré a otro país,
conoceré a alguien,
haré mi vida con un hombre bueno,
y tendremos un gato y un perro en una casa alejada de la ciudad,
nos indicaremos canciones que hayamos escuchado recientemente 
y seremos felices.

Y yo te seguiré queriendo,
lo sé,
lo tengo asumido,
y está bien.

A punto.

 Estuve a punto de escribirte ebria en una noche de sábado y me detuve.

Porque ya no estás.

Ya nunca estarás.

No habrá más cumpleaños feliz,
no más navidades juntos,
ya no seremos,
jamás.

Y no entiendo.

¿Cómo no vuelves?

¿Cómo es posible que esto que estoy sintiendo solo me pese a mi?

Pero está bien.

Con esa sonrisa,
te lo perdono todo.

Todo.

viernes, 1 de agosto de 2025

Quédate.

 Si no estás seguro,
quédate,
si no es un rotundo no,
entonces puede ser un sí,
quédate.

No puedo estar sin ti,
no puedo,
lo intento,
te juro que trato,
pero no puedo.

Si pensaste en mandarme un mensaje de la nada,
hazlo,
yo estoy del otro lado esperando eso,
un puto mensaje.

No hay nadie más,
y no lo habrá nunca,
eres tú,
para siempre.

Te tengo tatuado en el alma,
y cómo arde.


Por si quieres volver.

 Hoy mientras sonaba mi playlist en modo aleatorio,
por azares del destino,
o porque a la vida le encanta reírse de mi,
sonó aquella canción que un día te dediqué.

Esta vez la escuché con cuidado,
una y otra vez,
y pensé: ¿en serio esto me hizo pensar en ti?
¿te quise así?
¿así de tanto?

A veces me cuesta reconocer que por años estuve muy enamorada de ti,
cuando me preguntan por ti,
miento,
todo el tiempo,
le resto importancia,
digo que fuiste un desliz de cuando tenía veinticinco
y que no te he pensado desde entonces.

Y es mentira.

Pero cuando suenan aquellas canciones,
(porque son muchas)
me regresan a tu risa,
a tus "te quiero"
a tu mano en mi cintura,
y a la forma de tu nariz;
vuelve a ser 2023
y tú no te fuiste a Madrid sin mi.

No te imaginas la cantidad de poemas que te he escrito
(porque son muchos)
a veces tengo unas malditas ganas de enviártelos por correo 
y que se queden todos contigo,
porque a mi me pesan un montón.

Me digo todos los días que eso no significa nada,
que a mi siempre me gustó escribir y que tú fuiste mi mayor inspiración
y no pasa nada,
pero a veces,
aunque no quiera,
mientras trato de ordenar todas mis ideas,
juro,
escuchar tu risa.

A veces me digo que te voy a querer siempre,
y ya,
que no pasa nada,
eso no quiere decir que deba tenerte cerca,
pero si somos sinceros tú no estás aquí porque tú no has querido,
y eso me va a doler toda la vida.

Nada,
hoy es de esos días,
en los que dueles,
y haces falta,
tanta falta.