Léelo escuchando Somewhere only we know-Keane.
Nuestro amor fue real,
enorme;
ese que sientes con dieciséis y juras que será para siempre,
porque así se sentía.
El mundo,
nuestros mundos,
dieron mil vueltas y nos situaron en ciudades distintas,
viendo atardeceres diferentes,
confieso haber pensado en ti los primeros dos años,
me preguntaba si terminaste estudiando economía
-como tu padre insistía que hagas-
o si por fin fuiste por lo que querías y seguiste música.
Yo renuncié a la escritura y me dediqué al mundo corporativo,
uso blazer, tacos y siempre tengo una taza de café en mano,
la mayoría de días paso estresada
y fantaseo que un día de la nada renuncio a todo,
me mudo a Tailandia y me dedico a escribir.
Soy otra persona,
de la chica de 20 años que fue cuando nos conocimos no queda absolutamente nada,
me he vuelto cínica,
compro más libros de los que realmente leo,
me autodenomino feminista pero a veces tengo comentarios horribles hacia algunas mujeres.
Sé que siempre vuelves para irte,
que te encanta saber que a pesar de los años yo no te he olvidado del todo,
no lo he hecho,
para ser honestos,
se que me escribirás en tus vacaciones cuando vuelvas y nos veremos,
tomaremos un café,
nos reiremos,
y fingiremos que volvemos a ser esos jóvenes de veinte años que se quisieron tanto.
Tú te irás, y no me escribirás;
no seremos tú y yo,
nunca más,
lo sé;
y no me importa
porque en esa tarde,
en esas horas tú fingirás quererme,
y yo simularé que te creo,
que te lo creo todo.
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