jueves, 15 de febrero de 2018

Ten, tu escrito.


Llevo siete meses,
trece días,
y probablemente 12 horas 
sin escribir algo nuevo.

¿Cómo lo sé?
porque es el tiempo exacto
en el cual irrumpiste en mi vida.

Hace un par de días,
reclamaste mis versos,
"tanto tiempo y ni un solo escrito"
me dijiste.

Yo solo atiné a sonreír,
no tienes la menor idea ¿verdad?

Te lo voy explicar,
las palabras me quedan cortas para todo lo que he querido expresar,
lo he intentado,
vaya que lo he hecho,
me he sentado horas y horas frente al ordenador,
para darme cuenta que para escribir sobre ti,
alguien tendría que crear otro diccionario.

He pensado en ti,
y en tu sonrisa,
y el mundo a la mierda,
que no hace falta poesía,
si tengo tu risa todos los días.

Cómo explicarte que ahora,
las historias románticas me parecen una pequeñez
para lo que tú y yo tenemos.

Si escribiera de ti,
serías como los demás;
una historia inconclusa,
un amor de verano,
un cuento sin sentido,
y tú;
definitivamente no eres como el resto.

Yo a ti no te escribo,
te siento.

Ten, tu escrito.

domingo, 11 de febrero de 2018

Continuará.


Los finales,
nunca son felices,
y aquel que me diga que eso no es cierto,
se va directo a la mierda.

Los adioses,
sea cual sea el motivo,
siempre provocan nudos en la garganta
insoportables,
que te impiden respirar,
como  si pudieras volver a la vida,
solo si él volviera.

Pero más horribles que las despedidas,
son los puntos suspensivos,
las historias que acaban en un
"continuará"
y pues,
no sigue,
no continua,
y los personajes se quedaron con ganas
de decirse tantas tantísimas cosas.

No diré que no lo vi venir,
porque no fue así,
te conozco tan bien,
que puedo darte la hora exacta
en la que tu mirada dejó de buscar la mía.

Pero sí,
llegó un día,
y tú ya no estabas más,
te llevaste todo,
y entre tus discos de vinilo,
empacaste mi sonrisa,
devuélvemela,
por favor.

Pero es que me dejaste con mil versos
hechos para ti,
inventé un diccionario completo
de nuevas groserías
todas
sinónimo de "hijueputa"

Y me quedé con millón cosas que decirte.

Vamos,
que aún no es tan tarde,
y tengo miedo
que un día lo sea.

Voy a volver a tocar tu puerta,
tienes un minuto
estoy aquí,
otra vez
¿qué me dirías?

domingo, 4 de febrero de 2018

Spoiler


¿Por qué no lloras?
-me preguntan-
¿en realidad lo amas?
¿estás segura?
-me insisten-

Duele, claro que duele;
el que te hayas ido
azotando la puerta
diciendo: que no entendías esa forma mía
tan extraña de querer,
que estabas harto de esperarme,
que dijera algo
-suplicaste-
algo, cualquier cosa.

¿Me quieres?
y yo no atiné a responder.

Entonces te fuiste,
haciendo ruido,
como si así lograras que yo te detuviera.

No lo hice,
no porque no te amaba,
por Dios,
claro que lo hacía,
claro que lo hago.

Pero hay ciertas cosas,
que no se pueden,
ni se deben pedir,
y que te quedaras,
era una de ellas.

Por supuesto que eres tú,
no me cabe ni la menor duda,
porque a pesar de mis intentos de escabullirme,
de mis ansias por encontrar siempre mi libertad,
a quién siempre elegía,
donde aterrizaba,
después de un vuelo cansado,
el lugar donde encontraba paz,
era en ti,
siempre en ti.

Eres la persona indicada.
en el tiempo incorrecto,
ya sé,
ya sé,
te sonará a excusa,
siempre has sido un romántico de primera,
y te cuesta entender,
que lastimosamente
el amor,
no siempre puede con todo.

Vida mía,
espero lo entiendas algún día,
te amo,
y por eso dejé que te fueras,
porque te amo.

Estoy trabajando en mi,
por ti,
estoy conociéndome,
aprendiendo a quererme,
ahora soy más expresiva,
un poco menos frívola,
y ahora escucho,
trato de hacerlo.

Tú me diste todo lo mejor de ti,
y eso es lo que mereces tú,
lo mejor de mi,
estoy trabajando en ello,
tenme paciencia,
por favor.

Cariño,
no importa con quién estés,
Mónica,
Victoria,
Sara
¿cuál es la última?
Amelia, creo que se llama.

Está bien,
muchas personas tienen distintas formas de sanar,
y tú lo has encontrado en ellas,
y no te juzgo.

Que debo estar loca,
por pensar que a pesar de todo eso,
yo sigo creyendo que acabaremos juntos.

Pero es que hay personas,
que definitivamente nacen para estar juntas;
tú y yo,
somos una de ellas.

Es que para los demás es simple criticar,
hablar,
y claro si somos pocos los afortunados
de tener la certeza de que somos para alguien.

Y tú,
eres para mi,
punto final.

Los demás no saben,
que mi piel,
y tú piel;
fueron creadas para ser tocadas por las mano del otro,
y nuestro roce es fuego;
qué van a saber ellos de eso,

Que mis ojos miraron en tu dirección,
desde el día que llegué a este mundo,
y lo supe desde el primer día en que te ví,
porque desde ahí,
no pude jamás,
mirar hacia otro lado.

Que tus brazos tienen la medida exacta,
para abarcar mi cuello,
y mi corazón;
que tus labios encajan a la perfección con los míos,
que tu metro ochenta,
va a la par de mi metro sesenta y nueve.

Que hemos sido creados para querernos;
y ya está,
no voy a explicarle a nadie de eso,
con que lo entendamos nosotros,
basta y sobra.

Que nunca será nadie más.

Es verdad que te he hecho esperar un par de meses,
pero tú,
cariño,
me has tenido como tonta buscándote toda una vida,
creo que ya va siendo hora,
no perdamos más el tiempo.

Basta de estupideces.

Spoiler: vas aprender a querer los perros,
los nuestros se llamarán Luna y Pablito,
adoptarás un gato,
y amarás París,
pero no tanto como a mi,
todos los días,
del resto de tu vida.

jueves, 1 de febrero de 2018

Recalculando ruta


Como aquel GPS dañado,
que haga lo que haga siempre me envía a casa,
a la tuya.

No importa los malabares que intente hacer,
las veces que he intentado convencer a mi cabeza,
que vacíe ese cuarto que arregló para ti,
y dejó intacto desde el día en que te marchaste.

Te sé de memoria,
no hace falta que nadie te nombre,
que suene alguna canción,
o algún atardecer en la playa,
nada es necesario;
siempre estás.

He peleado con mis demonios,
con uñas y dientes;
los he mandado al carajo,
cuando me susurraron al oído que no podría vivir sin ti,
les escupí en la cara.

Estoy empezando a creer que tienen razón.

Eres tú,
maldita sea.

Mi brújula,
mi norte,
tu dirección,
cuando alguien me pregunta a dónde voy.

Tú,
un millón de veces tú.

¿Qué le vamos hacer
si me quedé queriendo sola?

Ayer manejando,
recordé tu dirección e intenté ir hasta allá;
el poquito de amor propio que me ha quedado susurró: recalculando ruta,
y acabé en el bar de la esquina.

viernes, 26 de enero de 2018

Recompuesta.


Estaba rota,
lo estaba;
tenía mi corazón hecho pedazos,
y con miedo de cortarme y volver a sangrar,
los escondí debajo de la cama.

La soledad era mi mejor compañía,
me había convencido de que así era,
la puse bonita,
le invité un par de tragos,
y se quedó.

Entre tantos amores fugaces,
besos sin sabores,
abrazos sin sentido,
y siempre regresar sola a casa.

Pensé que el amor,
solo sería un mal recuerdo del pasado,
aquel que te deja infinitas lágrimas,
insomnio,
y esas putas ganas de beber cada día.

Y a mí en esos días se me antojaba andar sobria.

Qué equivocada estaba.

Si hay cosas que funcionan mejor cuando se rompen,
y alguien las repara,
como si ponerle piezas extras a algo que anteriormente se descompuso,
lo hace más fuerte,
más estable.

Como si reconstruirme desde las cenizas,
lograra crear una nueva versión de mí;
una mejor.

Porque hay cosas que aunque me duelan admitir,
porque van en contra de mis principios,
y mi idea de libertad,
se hacen mejor de a dos.

Y tú me enseñaste que eso es equipo suficiente,
para ir a la guerra,
y ganar.

Porque barriste mi habitación y sostuviste cada pieza en tu mano,
sin miedo a lastimarte,
las puliste,
les diste forma;
para que cada una volviera a ocupar su espacio,
les diste vida,
y a mí;
me la devolviste.



martes, 23 de enero de 2018

Vuelve.


¿Y si vuelves?

Digo ¿no?,
no tenemos nada que perder,
o eso creo yo;
¿lo crees igual?

Vuelve,
que el baúl de los recuerdos
se ha vuelto abrir,
y se les ha dado por ponerse a bailar,
me pisan los pies,
y me duele,
duele mucho.

Vuelve,
que mis versos solo hablan de ti,
solo de ti,
se vuelven analfabetos sin mi a tu lado,
los muy estúpidos.

Vuelve,
me niego a pensar,
que una historia como la nuestra,
no se haya escrito.

Porque somos los protagonistas perfectos,
un cuento ideal,
y este desenlace parece ser sacado
de una serie de quinta
rechazada por sus pocos espectadores.

Vuelve, que la audiencia
está triste,
y yo también

domingo, 21 de enero de 2018

Desde que estás.


Me encanta ver a las personas sonreír,
es mi pasatiempo favorito.

Soy amante de las risas escandalosas,
contagiosas,
de esas que reconoces a un kilómetro de distancia
y no puedes evitar sentir un poco de alegría también.

Siempre me ha gustado más la felicidad ajena,
que la propia,
porque así soy de extraña.

¿Qué le vamos hacer?

Bueno, en fin;
siempre soy de darle vuelta a todo,
de decir más de lo que debería,
y a la final no llegar a un punto exacto,
en donde digo lo que realmente te interesa.

¿Te he dicho que tu sonrisa es la cosa más bella que he visto en la vida?

¿No? ¿Seguro?
Pues ándate enterando,
porque lo es.

Perdón, por no siempre responder a tus preguntas,
o que te de la impresión de que nunca atiendo a tus historias,
pero es que esa sonrisa que cargas
tiene como poder hipnótico,
a mi me deja en estado de inconsciencia.

Y no sé que me gusta más de ti,
esa maldita alegría que desprendes con solo tocar mi puerta,
o el hecho de que cuando llegaste,
a mi solo me provoca ser feliz,
como si la vida me empezara a contar los mejores chistes del mundo,
y yo no puedo parar de reír,
como si fuera niña chiquita a la cual estuvieran haciendo cosquillas
de manera interminable.

Así, desde que estás.

En tu felicidad, veo reflejada parte de la mía,
y quiero que estés tranquilo,
porque tampoco es que mi respiración dependa de la tuya,
tú sabes bien,
que siempre he tenido  aire de independencia,
y eso, no ha cambiado.

Pero es que cuando tú sonríes,
no puedo evitar hacerlo yo también,
vamos,
que la gente debe estar loca,
por no reírse cuando tú lo haces.

O la loca soy yo,
que te quiero tanto,
que ando pensando que todo el mundo
debería pararse un rato,
y hacer cualquier cosa con tal de verte feliz.

Porque de todas las personas que existen,
no se me ocurre otra,
que se merezca más que tú.

Y así va la cosa.

Escribiendo esto,
puedo decir abiertamente que estoy completamente jodida.
¿y sabes qué es lo peor de todo?
es que no me importa en lo absoluto.

Mira tú,
que me has arrancado millones de sonrisas,
solo con el hecho de pensarte.

Mírate como yo lo hago, cariño;
quiérete tanto como te quiero yo,
que si de mi depende,
a ti,
nunca,
te faltara nada.