El mundo hace ruido otra vez,
las noticias de la tarde se han convertido en una pesadilla.
Hoy he ido al trabajo, y había tráfico,
de nuevo.
La vida se ha vuelto rara ¿sabes?
a veces siento que los días se me esfuman,
y otros,
en donde las horas parecen años.
A veces el estrés me pasa factura,
el insomnio vuelve,
y las pesadillas con la vida de mis padres,
aparecen en cartelera principal.
A veces la vida se me antoja complicada.
Y es ahí cuando vuelvo a casa.
Al hogar donde habitan tus sonrisas,
a los lunes en pijama,
trabajando desde la computadora,
contestando llamadas,
comida a domicilio,
y haciéndole trampas al tiempo,
en donde trabajo y también te observo.
Qué bonito es mirarte.
El encierro se me hace el paraíso cuando voy a la cama,
y estás tú,
calentándome los pies,
abrigándome el alma,
leyéndome poemas para dormir,
cantándole a mis monstruos.
Estás tú,
calmando mis ideas,
bailando con mis problemas,
y la vida se pausa un ratito.
En un universo paralelo,
yo estuviera escribiéndote esto en vivo y en directo,
pidiéndole a la vida que me regale cuarenta días más contigo.
En un universo paralelo,
estuvieras aquí,
haciéndome feliz.
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