viernes, 8 de enero de 2021

What if.


 
Los "que hubiera pasado si"
siempre me han comido viva,
pero ahora son mis palabras favoritas,
es por eso,
que tú y yo estamos aquí,
sonriéndonos desde el otro lado de la casa.

Porque qué hubiera pasado si,
esa noche de viernes mi ex no me hubiera roto el corazón
por cuarta vez consecutiva,
qué hubiera pasado si,
tú hubieras conseguido aquel trabajo soñado;
no habríamos tropezado en aquel bar,
con Drexler sonando de fondo,
no hubieras reconocido que me sabía aquella canción 
y que me encantaba el vino tinto,
yo no hubiera reparado en tu sonrisa,
ni en tu forma extraña de beber whisky sin hielo.

Qué hubiera pasado si,
no te hubieras reído cuando apenas podía estar en pie,
mientras le pedía al mesero una copa más;
"vas a cometer alguna tontería,
 si sigues bebiendo de esa forma"
-me dijiste-
"pues para eso vine"
-te respondí-

Y entre risas y risas,
la borrachera me había pasado,
pero yo seguía mareada por tu risa,
y tu forma de hablar de la vida.

Anotaste tu número en una servilleta,
al terminar la noche
y me dijiste:
"¿me llamarás?"
"no soy de quedar con extraños"
-respondí-
"yo tampoco,
pero haré una excepción contigo"
-me dijiste-

Y qué bueno que lo hiciste.

Nuestra historia pudo haber tenido mil comienzos,
tal vez uno más romántico,
porque frecuentamos la misma librería,
tenemos amigos en común,
sin embargo 
la vida nos juntó de esa forma:
un viernes borrachos decepcionados de nuestras decisiones.

Y a pesar de todo,
no  cambio nada.

Ahora,
contigo a lado; 
siento que siempre acierto.

Y por eso siempre me pregunto:
"qué hubiera pasado si"
y lo bonito de eso,
es que no me interesa la respuesta.


lunes, 28 de diciembre de 2020

Oportunidades.

 



Hace días me preguntaron:
si hoy,
él tocara tu puerta
¿lo dejarías entrar?

Él no lo va a hacer.

Esa no fue mi pregunta
-me replicó-

El tiempo pasó y la vida siguió sin él,
crecí,
cambié;
llegué a lo que sigue después de tocar fondo,
y salí.

Me sentí tan sola,
que solo de rememorar aquellos días,
me pongo a temblar.

No puedo,
no puedo permitirme seguir pensando que un día,
las cosas puedan ser diferentes,
no puedo esperarlo,
ya no;
porque lo hice;
por mucho tiempo,
y él,
nunca llegó.

El tiempo pasó,
la vida siguió;
y él siguió con ella;
estoy segura que me quiso como a nadie;
pero el verbo se conjuga en pasado
y no puedo hacer nada para cambiar eso.

Lo quiero,
y a veces siento que voy quererlo toda la vida,
pero eso,
que no quiero quererlo más.

Entonces,
la respuesta es sí
¿cierto?
le abrirías la puerta.
-dijo-

Y mostrando una mueca de fastidio 
porque es increíble lo mucho que me conoce:
todas las veces que él tocara
-respondí-

domingo, 20 de diciembre de 2020

2020.



Llega esta fecha,
y como todos los años hago una retrospectiva de estos 365 días,
y a diferencia de fechas pasadas,
estoy en paz.

Siento que por primera vez en mucho tiempo,
no hay cuentas pendientes,
capítulos inacabados,
he colocado punto final a todo,
y estoy lista para iniciar una historia nueva.

He aprendido tanto en este 2020,
que no puedo esperar para oportunidades nuevas,
ya sé cómo hacerlo esta vez.

En el futuro miraré al pasado y señalaré estos meses
como los que me dieron la oportunidad para conocerme,
para trazar mi camino,
para saber de lo que soy capaz,
y de lo alto que puedo llegar a volar.

Estoy tan orgullosa de mí,
y ahora he aprendido a decírmelo todos los días,
me he perdonado,
por fin.

A partir de ahora, sé lo que no estoy dispuesta a negociar.

Hoy he caminado a casa,
sola,
como siempre
he dejado los zapatos en la puerta 
y al entrar ha olido a hogar,
y he sonreído.

He agradecido a Dios,
por todas sus bendiciones,
él no se cansa de ser bueno conmigo,
he llorado como una pequeña
porque me sabe a milagro tener a todos los míos en la trinchera,
luchando.

Me he asomado por la ventana,
llueve,
y me ha parecido increíble,
el mundo se está limpiando,
y yo también.

Aún no puedo creer que haya tenido que pasar una pandemia,
para aprender a recoger las mil oportunidades que daba a personas que no lo merecían,
para darme una,
a mi.

He aprendido que hogar
es cualquier lugar en donde huele a café,
hay tres libros,
y suena música a todo volumen.

Hogar es donde a mi se me apetece bailar.

La vida me brindó doce meses para aprender a quererme,
a sanarme.
a saber que puedo sola,
pero que siempre va a ser mejor de a cinco.

En un año donde casi todos han perdido algo,
yo he ganado,
y he ganado mucho,
no tengo ni la menor idea de cómo empezar agradecer a Dios por eso.

No soy ejemplo de optimismo,
ni nada que se le parezca; 
este año ha sido duro para todos,
pero esta vez he decidido ver el rayito de sol
que se asoma en mi ventana,
en lugar de la tormenta que sacude toda la casa.

No voy a rememorar los días de miedo,
las noches en las que pasé llorando
arrodillada pidiendo otra oportunidad.

Voy a recordar todos los días después a eso,
todas las risas que vinieron con los reencuentros,
toda la paz y esperanza en una prueba negativa,
la arena metiéndose en mis pies después de siete meses 
de no estar en mi lugar favorito.

Recordaré el abrazo de papá después de cinco meses,
las lágrimas de mamá en un centro comercial después de 180 días,
recordaré el sabor a pipa helada,
el primer atardecer en la playa,
cada mensaje de: "yo sé que puedes, tu siempre puedes"

Recordaré a mi tía Margarita diciendo:
"aquí no se llora, aquí se lucha"
porque no dejé de llorar,
pero tampoco de luchar,
y siempre recordaré eso de este año.

Este año tuve a mi familia más cerca que nunca
e irónicamente nos hemos visto poco,
jamás he estado sola,
ni un sólo día,
Él me acuna,
me cuida,
y me mima.

Este 2020 no me ha hecho más valiente,
o más fuerte;
siempre lo he sido
pero hacía falta que por fin,
me lo creyera.

Y a pesar que estoy eternamente agradecida con este año,
creo que ya va siendo hora de que acabe.

domingo, 13 de diciembre de 2020

¿Y si?



 ¿Y si hubiera contestado esa llamada a las dos de la madrugada?
¿hubieras dicho que me amas?

¿Y si hubiera cogido aquel avión a las cuatro de la tarde,
tocaría tu puerta,
estuviéramos juntos, todavía?

¿Y si aquella noche, antes de aquella conversación que acabaría con todo,
te hubiera dicho que quería que empezáramos de cero,
dirías que si?

¿Y si estos tres años, hubieran sido solo el inicio de una vida juntos?

¿Y si esta noche no te hubiera encontrado de casualidad,
de la mano con otra;
habríamos llegado juntos, verdad?

Ha pasado tanto tiempo,
y mi vida ha cambiado un montón,
soy feliz
¿sabes?

Pero es domingo diez de la noche,
y los fantasmas parecen despertar a esta hora,
y me es imposible no preguntarme:
¿y si?

¿Sería diferente?

Tú y yo ¿juntos?

Y al acabar la noche,
regresaríamos a casa,
a nuestra casa.

¿Y si?

domingo, 29 de noviembre de 2020

A veces.

Ha pasado tanto tiempo,
que a veces aún me sorprende los días en los que te pienso.

Se me hace tan extraño hablar de ti en pasado,
como si fueras una persona que conocía
y de repente ya no,
te has vuelto un desconocido.

A veces suena una canción,
paso por aquella cafetería,
y es como si estuvieras esperando por mí,
con un cigarrillo en la mano.

Aún no puedo creer
que siga extrañándote,
que sigas siendo la primera persona a la que quisiera contarle
que todo va mal,
o bien,
o que podría ir mejor.

A veces me pregunto si llegará el día en el que te haya olvidado del todo.

A veces sigo pensando que podría funcionar,
tu y yo;
de nuevo
y me sacude la realidad que no,
que el tiempo pasa,
y que el amor también se acaba.

A veces me gusta pensar que tú también me echas de menos,
que sigues leyendo mis poemas,
y te buscas entre mis letras,
que quisieras escribirme
pero cuando estás a punto de hacerlo,
te acobardas
y piensas que todo está mejor así.

Porque es lo que yo hago a veces.

A veces.


viernes, 27 de noviembre de 2020

Conversaciones pendientes.

 Era un martes de diciembre,
el cielo estaba gris,
y sabía que si no me apresuraba,
me pillaría la lluvia fuera de casa.

Entré a aquella cafetería
y te vi,
con aquel abrigo azul marino,
llevabas bufanda,
y tu mano sostenía un cigarrillo.

"Hay cosas que nunca cambian"
-pensé-

Al mirarme sonreíste,
y me invitaste a tomar asiento.

Los dos estábamos incómodos,
entonces decidí hacer la pregunta
por la que estábamos ahí,
viéndonos después de dos años.

Mañana te casas ¿nervioso?

Un poco,
es decir, no tengo idea de nada
pero no creo que algo pueda salir mal
-respondiste-

Entonces invadió un silencio sepulcral,
y todo mi mundo empezó a dar vueltas,
solo quería salir corriendo,
y me pareció una completa estupidez,
porque fui yo, la que nos citó aquella tarde.

Pero observándote, sintiéndote como un extraño
ya no entiendo ni el por qué de todo esto.

¿Por qué ella?
-se me escapó-
después de lo que parecía haber sido dos horas.
¿Por qué ella, o por qué no tú?
-respondiste-
hice una mueca haciéndote entender que no me apetecía responder aquella pregunta,
tú pareciste entender por lo que te apresuraste a decir:
"no lo sé, es fácil;
con ella todo parece caminar,
hablar del futuro,
tomar decisiones,
todo parece fácil,
como si hacerlo juntos fuera lo correcto"

Yo no supe qué decir,
y tenía unas inmensas ganas de llorar,
todo parecía innecesario,
pero necesitaba escucharlo,
para poder seguir,
necesitaba que me lo dijeras.

"Te quiero,
y creo que te voy a querer toda la vida; 
fuiste ese amor que solo se siente una vez,
ese amor desgastante,
poderoso,
que te hace creer que eres capaz de todo;
pero lastimosamente no es así"
-me miraste como pidiéndome permiso para poder continuar-
y yo solo atiné a hacer un gesto con la cabeza
y seguiste.

"Sé que estás aquí por respuestas,
porque yo hace meses seguía cuestionándome todo,
¿cómo un amor tan grande puede un día acabar?
y no acaba,
pero deja de funcionar,
y eso es lo que nos pasó;
contigo yo siempre me sentí un espectador,
alguien ajeno a tu mundo,
yo miraba,
mientras tu volabas,
jamás me sentí parte de algo,
eras tú el centro de todo;
y con el tiempo entendí que eso no era suficiente,
al menos no para mí"
-soltaste esto de manera tan rápida,
que apenas tuve el valor de replicar nada-

Me empecé a marear,
y no le encontré sentido a estar un segundo más ahí;
te dije:
"te deseo una vida llena de felicidad"
cogí mis cosas y me fui corriendo.

Pude escuchar que gritaste mi nombre, 
pero yo ya estaba en un taxi de camino a casa.

Al llegar al departamento se me antojaba el doble de grande,
y todo parecía lastimar un poco más,
y lo viví,
sentí el dolor como nunca antes,
me permití sentirme culpable,
y te culpé a ti también.

Y me dolió,
y me quedé sin aire de tanto llorar;
sabía que ese sería el último día en el que te dejaría entrar de esa manera.

Y entonces,
antes de dormir,
te dejé ir.

Al día siguiente
recibí un mensaje:
ya te habías casado.


miércoles, 11 de noviembre de 2020

Deseo.

 

He dejado alumbrado el camino a casa,
he dejado piedritas por si ya no recuerdas cómo volver.

Por si vuelves he dejado doblada tu camisa azul que olvidaste aquella tarde,
como si días después volverías por ella.

Me niego pensar que te he perdido.

Si un día vuelves,
preparo la cena, 
no me duermo a las nueve,
y pongo a Ed Sheeran sonando en la sala.

No quiero creer que esta vez te has ido.
que escribiré un libro contando cómo fue que perdí al amor de mi vida,
que ahora solo me quedan algunos acordes de guitarra,
y que he olvidado cómo suena tu voz.

Si regresas,
y lo haces hoy,
estamos de suerte,
es 11/11.

No te pido explicación,
no cuento horas,
no tacho días;
vuelve cuando quieras,
cuando estés listo.

Trata de volver hoy,
es día de suerte 
¿sabes?

Son las 11:11
de un 11/11;
pide un deseo.

Deseo,
que vuelvas.