sábado, 21 de enero de 2023

cosas que me hubiera gustado escuchar (y no escuchar) cuando me rompieron el corazón.


Me hubiera gustado que no me dijeran que esto que estaba sintiendo, que me partía en dos, no me iba a matar; porque eso ya lo sé.

Me hubiera gustado que no me dijeran que el tiempo lo cura todo porque eso es mentira.

Me hubiera gustado que me dijeran que jamás pida disculpas por sentir demasiado; que nunca permita que alguien me haga sentir pequeña porque su forma de querer sea distinta a la mía.

Me hubiera gustado que me dijeran que me iban a romper el corazón más veces de las que se puede contar; ahora tengo una teoría; que el corazón tiene mil razones por las cuales romperse: amistades de años que hoy no sostienen tu mano, el paso del tiempo y ver que tus abuelos ya no están; que tus padres tienen arrugas y canas y que tal vez no estarán todos los años que quisiera, perder a tu mascota, y darte cuenta que la persona de la que te enamoraste como una idiota, no encontró el camino de regreso hacia ti; pero ahora estoy segura de algo: por cada razón por la cual uno se lastima, encuentra tres por las cuales uno se sana.

Me hubiera gustado que me dijeran que uno no vuelve a ser la misma, pero encuentra maneras de ser mejor.

Me hubiera gustado que me dijeran que levantarse todos los días y hacer cosas tan simples como: bañarse, comer, cepillarse los dientes, ya es un triunfo, ya estás haciendo algo por sobrellevar un día, que lo estoy haciendo lo mejor que puedo y eso ya es una victoria.

Me hubiera gustado que me abrazaran y que me dijeran: mira no vamos hablar de esto sino quieres, pero hoy estás más guapa que nunca y estoy muy orgullosa de ti.

domingo, 8 de enero de 2023

que lo que tenga que ser, será.




Nos encontramos un día cualquiera,
sin la menor idea de lo que íbamos a significar en la vida del otro,
y día a día fuimos descubriendo como colarnos y hacer espacio 
en nuestra rutina.

No se nos dió,
no por falta de cariño,
ni de ganas,
llegamos muy pronto,
debíamos trabajar más en nosotros,
en nuestros sueños,
en encontrarnos como compañeros más que como salvavidas.

Queríamos cosas distintas,
éramos jóvenes,
inmaduros,
creíamos que no había forma de que a esa edad
se pudiera formar un para siempre.

Y mira,
seguimos en un vaivén,
entre ser y no ser,
entre quedarnos y dejarnos ir,
de una vez por todas.

Pero la vida me ha enseñado algo,
algo precioso,
algo que me digo en cada episodio de ansiedad,
en cada mano temblorosa,
en cada crisis de pánico,
y ahora me lo digo siempre:
suelta,
que si algo es,
siempre encontrará la forma de ser.

Y nosotros somos,
ya verás que sí.

martes, 3 de enero de 2023

Y no vuelves.

 


El día que te fuiste, colgué el teléfono respiré tres veces y lo supe,

habían pasado tres minutos,

y yo quería que vuelvas,

y pensé que eventualmente lo harías,

que encontrarías una risa por la cual volver

y a pesar de todo,

ese día empecé a caminar,

sola,

de nuevo.


El día que te fuiste,

sabía que iba a doler,

que no duraría un día o dos,

que me iba a costar.


Pero,

el día que te fuiste,

también me levante y escribí

y baile y me reí,

el día que te fuiste,

el mundo no se paró,

ni yo tampoco.


Dijiste que yo era demasiado,

que necesitaba mucha atención,

que sentía mucho,

que pedía mucho,

y no.


Ahora se algo,

yo no te necesito,

nunca te necesite,

yo te elegí,

aposté por ti.


Porque te fuiste y yo no dejé de andar,

ni de vivir,

ni de reír.


Y mira,

un día tal vez volvamos a coincidir,

y a reír,

y a bailar;

y quiero que lo sepas,

me gustaría elegirte,

de verdad que si.


Pero hay algo,

algo que me duele y me corta en pedacitos.


Porque entiendo que te hayas ido,

de verdad que si,

lo que realmente me duele es que no hayas pensado en volver 

que no hayas encontrado una razón,

para regresar a mi.


¿Por qué no vuelves?

podrías responderme eso al menos.

jueves, 8 de diciembre de 2022

Si la ves

                                                                                                 Léelo mientras suena "si la ves" de Morat.

Te fuiste aquella tarde de miércoles
diciendo que era lo mejor para los dos,
sobre todo para mí,
pasé un año pensando que todo eso había sido una completa estupidez,
que fue una mentira para esconder tu cobardía,
que tal vez no me quisiste ni la mitad de lo que yo a ti,
te quería.

Un año después, 
tocó volver a casa,
y empecé a encontrarte en todas las calles,
en todas las cafeterías,
se que has preguntado por mí,
estoy segura que supiste el horario de mi vuelo,
cuándo volví,
y sé que me viste saliendo de aquel taxi y te pusiste nervioso.

Dile a Rodrigo que sea menos obvio la próxima vez,
y mira te voy a responder todo lo que hoy,
te estás preguntando:
¿mi trabajo?
va bien,
supongo,
no estoy enamorada de lo que hago pero sirve para cubrir mis gastos,
me cambié de piso,
aquel departamento era muy nuestro,
y olía mucho a ti,
tuve que dejarlo,
y dejarnos.

Sí,
he vuelto a escribir,
llevo ya cuatro meses sin que mis letras viajen hacia ti,
¿si aún me dueles?
la verdad,
no estoy muy segura,
tengo una certeza:
que hay un antes y un después de ti,
para bien o para mal no volveré a ser la misma después de aquella tarde de miércoles,
y ya acepté esa verdad.

Sí,
estoy con alguien más,
alguien que me quiere,
que se ríe de mis chistes y me compra poemarios,
¿lo quiero como a ti?
no,
para bien o para mal no volveré a querer a nadie como te quise a ti.

Sí,
aún llevo conmigo tu taza de café,
me la llevé a Nueva York,
llegué a la conclusión que era una estupidez deshacerme de todo lo que alguna vez formó nuestra historia,
porque puedo,
vaya que puedo;
puedo quemar las flores eternas que me regalaste el día de mi cumpleaños, botar a la basura esa luna llena que me bajaste en nuestra primera navidad juntos,
puedo cortar esa camisa azul que dejaste un día, 
y regalar todos los vinilos que escuchamos juntos,
pensando que eso, de alguna forma lograría que por arte de magia lo nuestro ya no existiera,
porque existió,
y aunque dolió,
fue real,
para bien o para mal somos de esos amores que nunca,
nunca se olvidan.

Mira,
por qué no me invitas a una cerveza y te digo todo esto mirándote a los ojos,
y le ponemos un punto final,
un final a la altura de esta historia que fue tan gigante.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Con el corazón roto.

No voy a escribir de política,
porque bueno,
yo no soy escritora,
ni política.

Pero es que me duele el corazón,
estoy rota,
mis sueños siempre han sido volar lejos,
hacer algo grande,
tener dos o tres best sellers,
volver a estudiar,
ver el mundo,
y volver;
mi sueño siempre fue volver al nido,
volver a casa,
porque esta siempre fue mi casa; 
pero es que ya no lo siento así,
o al menos ya no quiero que esta sea mi hogar,
porque no quiero vivir de esta forma,
con miedo,
con miedo a que me roben,
a que me maten,
o peor,
que un día no sea yo,
sea alguien a quien amo.

Eso es lo que me aterra todas las noches,
recibir una llamada en la que me dicen
que me arrebataron todo.

Nunca desee tanto poder irme,
como ahora,
coger el primer vuelo y no regresar ni a ver.

Porque me han quitado,
mis deseos de un futuro mejor,
porque ya no creo que existe eso,
al menos no aquí.

Estoy con el corazón tan roto.

Y escribo,
como siempre.


viernes, 21 de octubre de 2022

La forma en la que me miras




Ya no escribo, 
ni leo,
mis días empiezan a las seis de la mañana,
trabajo los sábados,
estoy cansada ¿sabes?

A veces siento que me ahogo,
que necesito un descanso,
que mi mal humor se apodera de todo,
estoy cansada ¿sabes?

Pero tú tienes esta forma de transformar las cosas,
en uno de esos viernes,
de cerveza y música en vivo,
te pregunté qué significaba para ti:
"esperanza"
-respondiste-
eres como esa promesa de días mejores,
¿no te parece eso peligroso?
-pregunté-
no,
te explico;
no me voy a morir sino estás,
eso lo sé,
la vida va a seguir girando;
pero es que todo está bien cuando está cerca,
sonriendo,
con esa cara de niña traviesa.

Mira, no he tenido una vida fácil,
eso tú ya lo sabes;
pero tú me haces creer que hasta eso ha valido la pena.

Tragué a seca y no pude responderte por varios segundos,
y como viste mi indecisión en la cara,
te apresuraste:
-mira,
para mí;
eres un barcito e medio de la nada,
con música que nadie escucha,
y al que casi nadie va,
ese bar que siempre cierran temprano,
pero cuando llegas te hace sentir en casa,
y quieres ir ahí todos los viernes,
y los sábados,
y domingos,
y los lunes,
*ya entendí
-dije riendo-

Mira, sé que un día ese barcito podrá nunca más abrir,
y encontraré un letrero enorme diciendo: CLAUSURADO
y me va a doler,
y pasaré mis viernes buscando un lugar que me haga sentirla mitad
de lo que ese barcito tan lindo me ha hecho sentir,
pero eso no me importa,
sabes por qué;
porque por días,
por meses o por años;
pude disfrutar del mejor puto bar de la historia.

Asentí, porque eso es lo que uno puede hacer
cuando alguien le dice te quiero de la forma más bonita que ha escuchado,
-otra cerveza- dije
esta la pago yo;
ves que sí eres la mujer de mi vida,
-respondiste riendo-

Y sí,
tal vez lo sea,
y si no
¿a quién le importa?
nos tenemos hoy.

jueves, 8 de septiembre de 2022

De esas.



Ella era de esas ¿sabes?
de las que se ríen y tú memorizas sus carcajadas,
de las que nunca piensa antes de hablar,
de las que corre gracioso,
y casi siempre se cae,
de las que se sabe todas las canciones que suenan en la radio,
de las que baila en lugares públicos, 
de las que lee poesía,
y ve series basura los domingos.

Ella era de esas ¿sabes?
de las que no se olvidan,
de las que todo el mundo quiere,
la que tiene pocas amigas y todas parecen una sola,
la niña de papá,
la que siempre pelea con su madre,
la que se queja de su trabajo y siempre llega puntual,
la que quiere estudiar diez maestrías,
la que cree en Dios y no en la iglesia,
la que llora por cualquier cosa,
y ríe por cualquier cosa,
la que siente mucho,
todo,
hasta los huesos.

Ella era de esas ¿sabes?
de las que creen en el amor,
de las que te hacen creer en él,
es tan mágica,
lo disfruta todo,
todo,
se maravilla con la luna,
con los días de sol,
de lluvia,
le gusta los atardeceres,
y beber cerveza,
y se ríe,
un montón,
hubiera matado por esa risa,
y ella nunca lo supo.

Yo la conocí un viernes cualquiera
con una copa de vino y su labial rojo
riendo,
porque ella siempre se reía,
y lo sabía,
era perfecta,
y yo,
un cabrón.

No la voy a olvidar nunca,
lo sé,
porque es de esas,
de las que se quedan,
siempre.

No se mucho de ella,
que se mudó a Madrid,
que alquila un pisito con una amiga,
un trabajo que le apasiona,
y que sigue vistiéndose como actriz de cine;
se que algún día se casará,
porque es de esas,
de las que merece que alguien la quiera hasta el último día de su vida,
tal vez tendrá hijos,
un perro y dos gatos,
alguno tendrá un nombre estúpido como solía contarme,
lo sé,
tendrá un librero,
una colección de tazas de café,
y discos de vinilo,
lo sé,
bailará en la sala 
y donde pise olerá a su perfume,
lo sé;
a veces me la imagino en su casa con vista al mar,
la imagino riendo.

Ella es de esas,
de las que no se olvidan,
ahora lo sé.