miércoles, 11 de mayo de 2016

Última copa


Dicen que el tiempo es el mejor remedio,
y a veces creo que no es así;
pero es cierto que el pasar de los días nunca nos deja ilesos,
y eso sí que es verdad.

No diré que estos meses me han hecho olvidarte,
porque tus recuerdos aún bailan
y a veces parecen reírse a mis espaldas.

Pero me he cansado,
el calendario ha marcado el día 120,
y me sorprendí de lo mucho que ha cambiado todo,
de lo diferente que soy ahora.

Que me cansé de mí
haciendo siempre el papel de idiota
de la tonta que regresa siempre a tus brazos,
de la estúpida que siempre cree tus mentiras.

No voy a reprocharte nada
las heridas me las he hecho yo solita,
pero has sido tú quien me ha regalado el arma,
al decirme: "quédate"

Que si vamos a señalar culpables,
yo soy la principal,
por ver en ti algo que nunca fuiste,
que nunca serás.

Despedirme de ti siempre ha sido
como una carta de un suicida con la esperanza de que alguien lo detenga,
porque sabe que una simple palabra hará que suelte el arma.
Como el alcohólico que bebe todos los viernes diciendo:
"este será el último".

Es que tú eres eso,
ese círculo vicioso del cual aún no logro salir.

Ven, cuéntame cómo has estado,
dime si me echas de menos,
si aún te gusta el vino;
he guardado una copa,
una última.

lunes, 2 de mayo de 2016

Había una vez.


Cuenta la leyenda,
que en un lugar muy lejano,
en tierras recónditas,
existía una chica tan rota,
que parecía que la vida la llevaba a cuestas,
que el equipaje que cargaba en los hombros,
quería hacerla caer,
ella no se rendía.

Érase una vez, una chica que era estrella,
o tal vez no;
pero tengo la certeza de que ella brillaba sin la necesidad de ser una.
Y de noche se convertía en cometa,
y yo le pedía deseos.

Qué mentira eso de que: "el tiempo lo cura todo",
el andar de las manecillas del reloj lo único que lograron,
era que sus cicatrices pasaran a ser ojeras,
y que su insomnio le perteneciera a otro imbécil,
ese idiota que no se daba cuenta que hasta sus latidos decían su nombre,
y cuando él no estaba, su voz parecía cantar solo canciones tristes.

Era una chica en ruinas,
calma y tempestad,
Alborán y Melendi juntos,
invierno y primavera,
risa y lágrima,
cura que es peor que la enfermedad.

A veces pienso que la vida ha sido injusta con ella,
que ha llorado más de lo que merece,
y ha reído menos de lo que yo he querido.

Escucho "Una y otra vez" de la voz de Medrano,
y solo puedo pensar que ya va siendo hora,
que un príncipe con los pantalones bien puestos
vaya al mismísimo infierno si es necesario,
a tocarle una canción que le arranque una sonrisa,
una verdadera.

Érase una vez una princesa que ya no quería serlo.

Para una de mis hermanas, tú sabes quién eres.

viernes, 29 de abril de 2016

Está bien.


Está bien distanciarse,
no atender las llamadas,
no responder ningún mensaje,
subirle el volumen a tus pensamientos,
y cerrar los ojos mientras tu canción favorita se encuentra sonando en la radio.

Está bien no estar bien de vez en cuando,
escuchar canciones tristes,
revisar conversaciones antiguas,
admirar regalos viejos,
llorar en la ducha,
y llegar temprano un viernes por la noche.

Entender que la "soledad" puede ser un gran aliado,
siempre y cuando tú la invites a pasar.

Está bien conocerte,
admitir que no siempre quieres estar con compañía,
que detestas el humo del tabaco,
y que a veces prefieres estar en cama los fines de semana.

Está bien dejar ir a personas,
aquellos que no te hacen sentir nada,
que solo hablan de sí mismos,
que no les interesa lo que pasa afuera de su burbuja.

Está bien preferir los libros,
salir de una fiesta si te sientes incomoda,
huir de los "amigos";
quedarte con los reales,
así terminen siendo tres.

Está mal rodearte con gente sin alma,
que acepta lo que la mayoría dice,
que critica la política a base de criterios leídos en Twitter,
que creen que salir todos los fines de semana a fiestas los hace interesante.

Está bien romperse, caerse, morder el asfalto, reconstruirte; a veces solo para volver a caer.

Está bien tocar fondo,
pero solo si eso significa volver a subir.

miércoles, 13 de abril de 2016

Vicios


Mal humor,
sarcasmo,
orgullo
y esa costumbre de querer alejar a todo el mundo de mi.

Esa puta adicción que tengo al café de las ocho,
esas ganas irremediables de beber vodka sin haber comido nada,
de esperarte aunque no tengas ganas de regresar.

Que nadie me diga que fumar mata,
que yo conozco peores vicios,
tú.

Y de todas mis putas manias,
echarte de menos es la peor.

viernes, 8 de abril de 2016

Esperas


Espero que de vez en cuando pienses en mí,
que enciendas la televisión
y te acuerdes de las veces que veíamos How I met your mother
y no podíamos parar de reír.

Espero que sigas bebiendo Old Parr con un poco de hielo,
como suelo recordar;
que hayas dejado de fumar,
que sigas detestando el café
y que no puedas vivir sin la pizza.

Espero que hayas leído los libros que te recomendé,
que por fin te hayas aprendido "Bohemian Raphsody",
y que sigas amando Queen,
como me dijiste en nuestra primera cita.

Espero que aún tengas todos los escritos
que solía redactar en servilletas,
cada vez que salíamos a comer,
mi favorito siempre será "¿me querrás por las mañanas?"
y tu emocionado me llamaste en la noche y me dijiste:
por las mañanas, por las tardes, por toda la hijueputa vida;
y yo te creí.

Espero que hasta extrañes nuestras peleas,
mis llamadas a medianoche diciéndote: ¿y tus tres palabras del día?
y que tú siempre respondieras lo mismo:
te quiero mucho.

Espero que recuerdes cuál es mi canción favorita,
y que de vez en cuando te sorprendas cantándola.

Espero que recuerdes las visitas sorpresas,
las llamadas inesperadas,
el "date la vuelta, estoy atrás tuyo; te extrañaba"
las lágrimas inoportunas después de meses de ausencia.

Espero que estés bien sin mí,
no hijo de puta espero que me estés echando de menos.

lunes, 4 de abril de 2016

Estoy mejor sin ti, pero.


Estoy mejor sin ti,
solo que a veces se me olvida.

Quería decirte que los días no son tan malos sin ti,
que ahora río más,
y desconfío menos,
que he aprendido a coquetear,
y que a alguien más le ha encantado mi sonrisa.

Mis amigas ya no preguntan por ti,
y me han dicho que se me ve más guapa,
hay un chico que ha hecho bailar mi corazón,
y el suyo a veces le sigue el paso.

Pero es una putada,
cuando me da por compararlo contigo,
tu sigues estando muy arriba.

Lo malo es cuando necesito saber de ti,
si has tenido un buen día,
si quieres a alguien más,
si me habrás olvidado.

Lo terrible es cuando no consigo conciliar el sueño,
y a mis recuerdos también les apetece sufrir de insomnio.

Que si, que aún te quiero;
que en las noches a veces juro que Sabina me susurra tu nombre,
que me es prácticamente imposible escuchar mi canción favorita
y no pensarte,
que cuando leo mis escritos a veces pienso:
"mierda, te hubieras quedado" pero no lo hiciste, y ¡qué bueno!

Si he decidido soltarte es porque necesito las manos libres
para escribir, besar y abrazar lo que se viene.

martes, 29 de marzo de 2016

Cosas favoritas

Lugar favorito; tus brazos.
Canción favorita; tu risa.

Eres Agosto en la playa,
fogata en invierno;
y la esperanza de que las cosas bonitas pueden suceder.

Eres cerveza en un día soleado,
vodka un viernes por la noche,
y el despertar sin resaca de un domingo.

Eres la sonrisa que se me escapa
cuando suena "She will be loved" en la radio,
y encontrar un best seller de Jane Austen
en la primera librería en la que entro.

Tu sonrisa son estrellitas fugaces
a las que no les pedimos deseos
porque sentimos que lo tenemos todo,
hacer caso omiso al 11:11,
a las velas de cumpleaños.

Tus pestañas son las persianas
que abro a mitad de la tarde
para dejar que se cuele el sol.

Tus pecas forman las más bonitas constelaciones,
y yo soy la niña que las admira hasta que llegue la noche.

Me he construido una habitación en tu pecho,
y podría quedarme a dormir ahí por el resto de mis días.

Mis miedos han aprendido a besarse con los tuyos,
para luego romperse y caerse en pedacitos;
porque ya no existe ninguno.
Y nosotros bailamos sobre ellos.

Porque el mundo ha vuelto a girar y lo ha hecho siguiendo tu voz.