lunes, 1 de febrero de 2021

Febrero.



Este mes es uno de mis favoritos,
tal vez sea porque es la fecha en la que te conocí,
y desde ahí lo tengo anclado como mi amuleto de la buena suerte.

Febrero empezó con una buena noticia,
parece que la vida por fin está conspirando a mi favor,
y quería que lo supieras;
me parecía lo correcto.

Se que no debería escribirte,
mil veces me he planteado la idea de no hacerlo,
te he escrito cien veces "la carta final",
pero de alguna forma 
mis letras siempre te buscan,
siempre;
juro que ya no soy yo.

Se que no te quiero,
se que no te extraño,
estoy segura que en mi vida
ya no hay un lugar para ti.

Pero es irónico la manera en la que la poesía siempre termina diciendo tu nombre,
el de nadie más.

A veces me encuentro escribiendo versos al azar en alguna servilleta,
en algún post it,
y termino pensando en ti,
y en esos diez minutos pareciera que aún estás en mi vida,
que no eres un extraño,
que compartimos rutina
que cada viernes nos reunimos a tomar cerveza y hablamos de un camino,
uno solo,
el nuestro.

Febrero es de mis meses favoritos,
papá y mamá están en casa
y ya es una razón por la cual sonreír este primero.

Enero fue una mierda,
han pasado tantas cosas,
y quería que lo supieras;
me parecía justo eso.

Es tan raro que aún piense que puede importarte lo que pasa.

Febrero es de mis meses favoritos,
he tropezado con otra sonrisa,
con otra guitarra,
me ha mostrado otra vida,
una buena;
y no sé,
me parecía correcto
que lo supieras.



miércoles, 27 de enero de 2021

La vida es un ratito.

 

Mamá dice: "la vida es un ratito"
y a mi siempre me había parecido una exageración,
siempre pensé que era la clase de frases que uno dice cuando ya ha pasado por mucho.

Hasta hace unos días,
cuando esas palabras empezaron a tener sentido.

Cuando un domingo cualquiera,
de un momento a otro,
empezamos a empacar recuerdos,
rememorar conversaciones
a preguntarnos ¿y si hubiera sido diferente?

Y estos días he pensado en el amor,
en cómo es una fuerza tan poderosa que te arma y desarma en partes iguales,
en la vida,
en lo a veces irónico y absurdo que a veces parece vivir.

Pero he vuelto a pensar en el amor,
y lo encontré como respuesta a todos mis pensamientos.

Es por eso por lo que uno vive ¿saben?

Por los abrazos,
los besos,
las caricias,
por las risas,
por el café de las mañanas en familia,
por los viajes,
los atardeceres con amigos.

Por esos momentos en los que uno piensa:
puta madre, qué feliz soy.

Ahí,
ahí está la razón por la que nos levantamos día a día,
y la luchamos con gigantes.

Uno vive por eso.

Por todo aquello que hace que tu corazón explote de alegría,
es por esos cinco minutos en los que ves a alguien llegar y piensas:
ojalá esté siempre,
y está siempre.

Los errores enseñan,
es bueno caer;
pero no podemos pasarnos la vida equivocándonos,
cuando sabemos cómo hacerlo bien.

He pensado en las cosas que me hacen feliz,
y en lo poco que las hago,
en todas las personas que quiero conmigo,
y en que no he hecho nada para que ellas lo sepan.

A veces pensamos en mañana,
en tal vez en un año,
como si tuviéramos todo el tiempo del mundo,
pero no,
a veces no.

Una vez me dijeron:
"cuando quieras a alguien,
díselo,
fuerte y claro,
con la frente en alto;
y que sea hoy,
díselo hoy"

Manda ese maldito mensaje,
haz esa llamada,
hoy,
hoy que tienes tiempo.

Esta noche gritaré hasta quedarme sin voz,
y escribiré
y escribiré hasta que se me cansen los brazos,
hoy escucharé she will be loved hasta llorar,
y reiré,
reiré mucho;
porque hoy,
puedo.

lunes, 25 de enero de 2021

Amor.

No puedo creer que esté escribiendo esto,
en un momento así,
pero mis letras jamás han tenido sentido y no creo prudente empezar a buscarlo ahora.

He tenido esta manía de explicarlo todo a través de mis letras,
y esta vez han acudido a mi llamado y yo he decidido escucharlo.

He visto el amor,
lo he visto,
como algo tangible,
como algo que puedes tocar
y oler,
y sentir.

Y lo he visto,
en su versión más real,
más auténtica,
y más dolorosa también.

Lo vi en las lágrimas de mi padre y de mi tío;
mientras se abrazaban y se decían que todo iba a estar bien 
Lo he visto hoy,
mientras mi abuelo te busca de forma incansable con la idea de que va a encontrarte un día de estos.
Lo he visto en las historias contadas por mis primos mientras te imaginamos en la cocina preparando empanadas.

He visto el amor en los recuerdos,
en tu café favorito,
en tu colección de tazas,
y en todas las fotos que sales sonriendo.

He visto el amor en la manera en la que tocabas la puerta para llamarnos a comer.

Y ahí estaba el amor,
en los 1000 errores,
y en los 10000 aciertos.

Y con lágrimas en los ojos,
la voz temblorosa,
y con un dolor en el pecho que me invade estos días;
me he sentido la persona más afortunada en el mundo.

Porque he visto el amor,
ha conversado conmigo,
y me contaba historias para dormir.

Dejas una familia llena de cariño,
de respeto,
y de unión;
ahora estoy segura que llevaremos eso de bandera.

Seguiremos tu camino,
con la esperanza de encontrarte un día
y decirte:
otra taza de café abuelita,
con pancito esta vez.

viernes, 8 de enero de 2021

What if.


 
Los "que hubiera pasado si"
siempre me han comido viva,
pero ahora son mis palabras favoritas,
es por eso,
que tú y yo estamos aquí,
sonriéndonos desde el otro lado de la casa.

Porque qué hubiera pasado si,
esa noche de viernes mi ex no me hubiera roto el corazón
por cuarta vez consecutiva,
qué hubiera pasado si,
tú hubieras conseguido aquel trabajo soñado;
no habríamos tropezado en aquel bar,
con Drexler sonando de fondo,
no hubieras reconocido que me sabía aquella canción 
y que me encantaba el vino tinto,
yo no hubiera reparado en tu sonrisa,
ni en tu forma extraña de beber whisky sin hielo.

Qué hubiera pasado si,
no te hubieras reído cuando apenas podía estar en pie,
mientras le pedía al mesero una copa más;
"vas a cometer alguna tontería,
 si sigues bebiendo de esa forma"
-me dijiste-
"pues para eso vine"
-te respondí-

Y entre risas y risas,
la borrachera me había pasado,
pero yo seguía mareada por tu risa,
y tu forma de hablar de la vida.

Anotaste tu número en una servilleta,
al terminar la noche
y me dijiste:
"¿me llamarás?"
"no soy de quedar con extraños"
-respondí-
"yo tampoco,
pero haré una excepción contigo"
-me dijiste-

Y qué bueno que lo hiciste.

Nuestra historia pudo haber tenido mil comienzos,
tal vez uno más romántico,
porque frecuentamos la misma librería,
tenemos amigos en común,
sin embargo 
la vida nos juntó de esa forma:
un viernes borrachos decepcionados de nuestras decisiones.

Y a pesar de todo,
no  cambio nada.

Ahora,
contigo a lado; 
siento que siempre acierto.

Y por eso siempre me pregunto:
"qué hubiera pasado si"
y lo bonito de eso,
es que no me interesa la respuesta.


lunes, 28 de diciembre de 2020

Oportunidades.

 



Hace días me preguntaron:
si hoy,
él tocara tu puerta
¿lo dejarías entrar?

Él no lo va a hacer.

Esa no fue mi pregunta
-me replicó-

El tiempo pasó y la vida siguió sin él,
crecí,
cambié;
llegué a lo que sigue después de tocar fondo,
y salí.

Me sentí tan sola,
que solo de rememorar aquellos días,
me pongo a temblar.

No puedo,
no puedo permitirme seguir pensando que un día,
las cosas puedan ser diferentes,
no puedo esperarlo,
ya no;
porque lo hice;
por mucho tiempo,
y él,
nunca llegó.

El tiempo pasó,
la vida siguió;
y él siguió con ella;
estoy segura que me quiso como a nadie;
pero el verbo se conjuga en pasado
y no puedo hacer nada para cambiar eso.

Lo quiero,
y a veces siento que voy quererlo toda la vida,
pero eso,
que no quiero quererlo más.

Entonces,
la respuesta es sí
¿cierto?
le abrirías la puerta.
-dijo-

Y mostrando una mueca de fastidio 
porque es increíble lo mucho que me conoce:
todas las veces que él tocara
-respondí-

domingo, 20 de diciembre de 2020

2020.



Llega esta fecha,
y como todos los años hago una retrospectiva de estos 365 días,
y a diferencia de fechas pasadas,
estoy en paz.

Siento que por primera vez en mucho tiempo,
no hay cuentas pendientes,
capítulos inacabados,
he colocado punto final a todo,
y estoy lista para iniciar una historia nueva.

He aprendido tanto en este 2020,
que no puedo esperar para oportunidades nuevas,
ya sé cómo hacerlo esta vez.

En el futuro miraré al pasado y señalaré estos meses
como los que me dieron la oportunidad para conocerme,
para trazar mi camino,
para saber de lo que soy capaz,
y de lo alto que puedo llegar a volar.

Estoy tan orgullosa de mí,
y ahora he aprendido a decírmelo todos los días,
me he perdonado,
por fin.

A partir de ahora, sé lo que no estoy dispuesta a negociar.

Hoy he caminado a casa,
sola,
como siempre
he dejado los zapatos en la puerta 
y al entrar ha olido a hogar,
y he sonreído.

He agradecido a Dios,
por todas sus bendiciones,
él no se cansa de ser bueno conmigo,
he llorado como una pequeña
porque me sabe a milagro tener a todos los míos en la trinchera,
luchando.

Me he asomado por la ventana,
llueve,
y me ha parecido increíble,
el mundo se está limpiando,
y yo también.

Aún no puedo creer que haya tenido que pasar una pandemia,
para aprender a recoger las mil oportunidades que daba a personas que no lo merecían,
para darme una,
a mi.

He aprendido que hogar
es cualquier lugar en donde huele a café,
hay tres libros,
y suena música a todo volumen.

Hogar es donde a mi se me apetece bailar.

La vida me brindó doce meses para aprender a quererme,
a sanarme.
a saber que puedo sola,
pero que siempre va a ser mejor de a cinco.

En un año donde casi todos han perdido algo,
yo he ganado,
y he ganado mucho,
no tengo ni la menor idea de cómo empezar agradecer a Dios por eso.

No soy ejemplo de optimismo,
ni nada que se le parezca; 
este año ha sido duro para todos,
pero esta vez he decidido ver el rayito de sol
que se asoma en mi ventana,
en lugar de la tormenta que sacude toda la casa.

No voy a rememorar los días de miedo,
las noches en las que pasé llorando
arrodillada pidiendo otra oportunidad.

Voy a recordar todos los días después a eso,
todas las risas que vinieron con los reencuentros,
toda la paz y esperanza en una prueba negativa,
la arena metiéndose en mis pies después de siete meses 
de no estar en mi lugar favorito.

Recordaré el abrazo de papá después de cinco meses,
las lágrimas de mamá en un centro comercial después de 180 días,
recordaré el sabor a pipa helada,
el primer atardecer en la playa,
cada mensaje de: "yo sé que puedes, tu siempre puedes"

Recordaré a mi tía Margarita diciendo:
"aquí no se llora, aquí se lucha"
porque no dejé de llorar,
pero tampoco de luchar,
y siempre recordaré eso de este año.

Este año tuve a mi familia más cerca que nunca
e irónicamente nos hemos visto poco,
jamás he estado sola,
ni un sólo día,
Él me acuna,
me cuida,
y me mima.

Este 2020 no me ha hecho más valiente,
o más fuerte;
siempre lo he sido
pero hacía falta que por fin,
me lo creyera.

Y a pesar que estoy eternamente agradecida con este año,
creo que ya va siendo hora de que acabe.

domingo, 13 de diciembre de 2020

¿Y si?



 ¿Y si hubiera contestado esa llamada a las dos de la madrugada?
¿hubieras dicho que me amas?

¿Y si hubiera cogido aquel avión a las cuatro de la tarde,
tocaría tu puerta,
estuviéramos juntos, todavía?

¿Y si aquella noche, antes de aquella conversación que acabaría con todo,
te hubiera dicho que quería que empezáramos de cero,
dirías que si?

¿Y si estos tres años, hubieran sido solo el inicio de una vida juntos?

¿Y si esta noche no te hubiera encontrado de casualidad,
de la mano con otra;
habríamos llegado juntos, verdad?

Ha pasado tanto tiempo,
y mi vida ha cambiado un montón,
soy feliz
¿sabes?

Pero es domingo diez de la noche,
y los fantasmas parecen despertar a esta hora,
y me es imposible no preguntarme:
¿y si?

¿Sería diferente?

Tú y yo ¿juntos?

Y al acabar la noche,
regresaríamos a casa,
a nuestra casa.

¿Y si?