martes, 16 de noviembre de 2021

Y vuelves a respirar.



Siempre he dicho que no sirvo para escribir de cosas felices,
que estoy muy ocupada viviéndolas,
ahora me resultan tan fugaces,
que trato de sentir cada momento,
fotografiar cada paisaje,
para recordarme siempre,
a qué huele la felicidad.

Ha sido un año duro,
empecé a sufrir de insomnio,
a consumir más pastillas para apalear el dolor de cabeza,
manos temblando,
crisis de ansiedad,
cosas que pensé que les pasaba al resto,
nunca a mi.

Entonces me retiré de los excesos,
de las altas velocidades,
de lo que ocasiona que sientas que tu corazón está a punto de salirse por tu boca,
y empecé apostar por lo seguro,
a medirme con mis sentimientos,
a huir de todo aquello que no pudiera controlar.

Entonces todo parecía estar mejor,
parecía.

Hasta que tomé aquel vuelo un miércoles cualquiera,
y empecé a ver todo diferente,
y el cielo cambio de tonalidad,
y se vistió de rojo,
y empezó a sonar mi canción favorita en la radio,
y empecé a cantar,
otra vez,
en la sala,
en la cocina.

Y volví a respirar,
y entendí que llevaba mucho tiempo conteniendo la respiración
y dejé entrar el aire a mis pulmones,
y empecé a llorar de la risa.

Entendí que sentir nunca ha sido un problema
que nunca está de más,
sentir,
con cada parte de tu ser.

Entendí que siempre está bien parar,
descansar,
admirar lo que uno tiene en frente,
sentir calientito el corazón,
explotar de alegría,
rodearte de las personas que más amas en este mundo. 

A la mierda los escudos,
el auto control.

Se que a mis veinticinco me falta un mundo y medio por recorrer,
pero si algo he aprendido,
es que uno debe vivir intensamente,
todos los días,
tomar un buen vino un lunes cualquiera,
gastarse sus ahorros en el viaje que siempre quiso,
y reírse,
y respirar,
y sentir que es la persona más afortunada del mundo
por todo el amor que le rodea.

Mi tía en el aeropuerto me susurró:
"no dejes nunca de cantar"
y entonces fui mas consciente de todo,
porque llevaba meses sin hacerlo.

Desde mi regreso en la sala siempre suena música,
y siempre es Maroon5
tocando: "she will be loved"
una,
y otra,
y otra vez.

Hay personas que no tienen ni idea,
pero te salvan,
una,
y otra,
y otra vez.

miércoles, 20 de octubre de 2021

Conversando con mi tristeza.



Han sido días largos,
negros, 
de niña siempre creí que la tristeza era algo ruidoso,
que entraba en cualquier cuarto  y era imposible quitarle los ojos encima,
que llamaba tanto la atención que era evidente que estaba ahí,
acorralándote,
durmiendo contigo.

Entonces llegó,
un día,
entró por la ventana como un susurro,
como si fuera polvo que escapa de un viento suavecito,
y empezó a colgarse,
como una molestia pequeñita,
nunca le hice caso,
siempre se disfrazaba de "estrés"
"inconformismo",
luego cuando fue mas evidente
lo quise hablar con alguien
y respondió:
"deberías ser más agradecida,
lo tienes todo"
"esfuérzate más"
como si levantarme todos los días no significara un verdadero triunfo
cuando ella aparece.

Y pesa todo,
y empiezas a inventar excusas,
no te apetece estar con nadie,
se te hace imposible mantener relaciones de cualquier tipo
porque todo parece muy complicado,
si no puedes contigo.

Entonces comes,
un montón,
o no lo haces,
y te la pasas ocupada,
con muchas tareas,
sin poder ni siquiera respirar,
o no puedes salir de la cama,
y duermes,
todo el tiempo,
o no lo haces.

Porque así es ella,
le gusta los extremos,
jugar con fuego,
pararse en el barandal de los precipicios,
y a veces me sonríe porque estos días me lleva ventaja y yo no tengo ganas de discutir con ella.

Se que las cosas no se arreglarán hoy,
estoy segura que tampoco mañana,
tal vez las cosas nunca se reparen del todo,
pero en serio quiero creer que la vida tiene formas extrañas de funcionar 
y espero,
que más temprano que tarde,
encuentre algo que vuelva a encender mi corazón,
que lo haga sentir calientito,
de nuevo.

Dentro de unos años,
estaré viendo el atardecer más precioso de todos los tiempos,
con una copa de vino en mano,
estaré sosteniendo un best seller mío,
y pensaré: "y me lo pude haber perdido"
y no quiero perdérmelo.

Y espero que tú tampoco,
no te lo pierdas.

domingo, 10 de octubre de 2021

Corazón roto.


 
Llevas años cuidándolo, construyes un muro,
lo mimas, lo proteges, huyes de todo aquel que pudiera hacerle daño.

Te vuelves selectiva, observadora; y después de tanto tiempo,
todo esto no te ha servido para un carajo.

Porque ocurre.

Te rompen el corazón.

Un chico de 1.80, cabello castaño, mirada oscura,  y de pocas metas en la vida,
pero con una sonrisa que parece tener mil amaneceres.

Y lo maneja a su antojo, y lo parte en cientos de pedazos, te hace creer que nunca podrás reconstruirlo,
porque sabes ¿qué es lo peor de un corazón roto? que por un largo tiempo,
crees que te va a doler toda la vida,
y te pesa,
todo,
y te duele,
el corazón,
y al tomar aire sientes que no volverás a ser la misma,
y no,
te juro que no.

Que te repones,
que vuelves a sonreír,
a cantar tu canción favorita,
a bailar,
y a creer en las personas.

Ya ha pasado mucho tiempo de ese dolor,
y cuando lo recuerdo,
se me eriza la piel,
me he prometido jamás volver a pasar por lo mismo.

Y me he encerrado,
de nuevo,
como siempre.

A veces me pregunto si volveré a sonreírle a alguien,
y si esa persona va a querer reírse conmigo.



lunes, 4 de octubre de 2021

Asignatura pendiente.



He cumplido metas,
sueños;
de los que hablábamos con veinte años,
he conocido 9 países,
hablo tres idiomas,
tengo el trabajo que siempre deseé,
he vuelto a escribir,
y estoy segura que no volveré a dejar de hacerlo.

Voy por la segunda maestría,
adopté dos perros,
un departamento en el centro de la ciudad,
una vida buena,
dirías tú.

He conseguido tanto,
y pensaría que no me falta nada,
pero tú y yo sabemos que eso no es cierto.

Porque aunque ya no me asalte en las noches el miedo
a no conseguir todo lo que quiero,
que aunque ya no me duela la cabeza por la frustración de llegar con las justas a fin de mes,
a pesar de que a estar alturas todos me ven como el sinónimo de éxito,
al despertar en la madrugada todavía me cuesta acostumbrarme
a tu lado vacío en la cama.

Ahora tomo vino importado,
y no tienes idea de lo que extraño nuestros viernes de cerveza y risas.
me costó muchos errores entender que siempre es mejor una casa pequeña sin luz.
en la que estás tú,
a lugares lujosos y carros extravagantes que son un continuo recordatorio
de lo absurdo que fue haber escogido una vida en la que no ibas a estar para acompañarme.

Ojalá supieras cómo volver,
ojalá quisieras,
volver.

No importa cuánto tiempo pase,
siempre serás el amor que tuve,
aquí en mis manos,
abrazado a mi cintura,
el cual no cuidé suficiente,
y se marchó.


jueves, 23 de septiembre de 2021

Carta a la mujer de hoy.

 


Ale,
mira se que estas abrumada,
que sientes que la vida te está quedando grande,
piensas que me has fallado,
acumulas tus días en cosas que solías jurarme que nunca serían importantes,
dices que llevas una vida que no deseabas tener,
duermes poco porque el miedo a fracasar te visita en las noches,
sueñas con volver a casa,
y recuperarme,
recuperarte.
 
Ale,
esta parte del poema es lo que todos llaman: crecer,
dices que te has perdido un poco por el deseo enfermizo de querer pertenecer,
pero yo te veo,
y me sigo viendo,
un poco más guapa eso sí,
sigues acumulando libros que no lees,
sigues cantando a todo pulmón,
y cuando disfrutas de algo cierras los ojos, y se te eriza la piel,
te ríes, un montón,
y haces reír a los demás,
y no tienes vergüenza de nada,
dices las cosas como son
no temes a las consecuencias,
eres más,
mucho más de lo que pensé que llegarías a ser.

Las letras te siguen salvando,
como siempre lo han hecho,
y no deberías estar preocupada pequeña,
sigues amando todo lo que algún día dijimos que nunca soltaríamos,
porque se convirtieron en nuestros salvavidas.
 
Mira,
se que solíamos hablar y me decías que a estas alturas serías exitosa,
estuvieras escribiendo,
cambiando vidas,
viviendo en ese país que tanto anhelas,
tuvieras el pasaporte lleno de tantos sellos,
estarías completamente enamorada de alguien,
dueña de dos perros,
y un librero enorme con 150 poemarios.
 
Se que piensas que estás perdida,
y que no has alcanzado nada de lo que algún día hablamos.
 
Pero has conseguido más de lo que habíamos planeado,
sanaste heridas,
soltaste el pasado,
renunciaste a la idea de querer ser guapa,
te enamoraste de tu soledad,
volaste y te curaste tu misma las alas cuando estrellaste.
 
Creciste Ale,
pero lo has hecho increíble.
 
¿Sabes lo interesante de todo esto?
es que te queda más,
mucho más,
tienes tiempo,
no creas que no,
deja de ver el viaje de los demás,
y empieza a disfrutar del tuyo.
 
Canta Ale,
no dejes jamás de hacerlo,
y escribe,
escribe,
aunque no lo creas,
estás cambiando a personas cuando lo haces,
y eso es lo que más me hace sonreír cuando te observo frente al computador.
 
Nunca sueltes a los poemas Ale,
jamás,
aunque te digan que no lo haces bien,
que esto no te llevará a ningún lado,
que por algo tienes una carrera,
un trabajo,
aunque llegue un momento en el que solo lo hagas para ti,
porque te curaste,
te sanaste
porque decidiste escuchar a los versos que un día te susurraron al oído,
ahora te gritan por si vas distraída.


 
 

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Carta a mi niña de ayer.



Hoy,
mientras me alistaba para ir al trabajo,
he visto mi reflejo en el espejo,
no me he reconocido,
he sido yo,
haciéndome mayor.

Me ha provocado un poco de ansiedad pensar
que no me reconozco,
que he dejado atrás la niña que fui algún día.

Deudas,
trabajo,
si hacer o no la maestría,
declaración de impuestos,
cosas de adultos.

Hoy me he sentido desequilibrada,
como si estuviera caminando en un hilo,
a cinco metros de altura,
haciendo malabares,
me he enojado con la Ale de doce que deseaba ser adulta.

Me han preguntado ¿cómo me veía dentro de cinco años?
y no he sabido qué responder,
porque estoy luchando con todas mis fuerzas por llegar a diciembre un poco cuerda.

Quiero bajarme un ratito,
este mundo va muy deprisa
y yo me quedé en ese verano del 2014 donde di mi primer beso.

Necesito un descanso,
respirar profundo,
sentir que estoy en el camino correcto,
siento que estos años estoy en un viaje sin fin en donde alguien vendó mis ojos,
y ahora manejo a tientas,
con miedo de estrellarme todas las veces.

Quiero dejar de sentir que estoy improvisando,
que me equivoco más veces de las que logro acertar,
quiero sentir que estoy haciendo las cosas bien,
porque últimamente he olvidado cómo se siente ganar,
y extraño eso.

Necesito respuestas,
sentir que algo queda de la niña de ayer,
aquella que se reía por todo,
que leía un libro cada semana,
que soñaba con amor,
y creía en las personas.

Necesito saber que esa niña,
aún está conmigo.

jueves, 16 de septiembre de 2021

Odio=amor.



He pensado en mi vida amorosa,
bueno,
en la falta de esta.

En todas las citas que cancelé,
en todos los mensajes que nunca abrí,
en estos tres años de tener a la soledad
como mi acompañante infaltable.

He pensado en todos los "peros"
que me han impedido seguir adelante
desde aquel agosto en el que nos dijimos adiós.

Me he sentido chiquitita,
otra vez.

Y me ha dado miedo,
de que no vuelva a pasar,
que los poetas,
escritores y demás,
tengan razón,
y que en la vida solo se coincide una vez,
y que yo,
ya lo había hecho.

No sé.

Y pienso y pienso,
e imagino que te digo más "te quieros"
que sostuve más veces tu mano,
que escuchamos más canciones,
que nos quisimos más.

Que aunque lo nuestro tenga fecha de caducidad,
lo hicimos mejor,
que en ese lapso nos sobró amor para lo que queda de esta vida,
y de todas las que vendrán.

Me he planteado la idea de olvidarte ¿sabes?
de hacerlo de verdad
de ligarme a un extraño en algún bar y confundirlo con el amor de mi vida,
de que alguien más me rompa,
para olvidar que fuiste tú el que me dejó hecha añicos.

Me he preguntado si se puede
si  en realidad uno puede enamorarse de alguien más,
amando a otro.

Te tengo a ti como bandera,
como símbolo patrio,
como esas cosas que guardas así no estén,
en un cajón,
a oscuras,
dejando que se llene de polvo,
para darte cuenta que a pesar de los años,
lo de adentro,
sigue completamente intacto.

Sabes ¿qué es lo peor de todo esto?
te apuesto tres cervezas esta noche que tú estas sintiendo lo mismo,
que no me importa si has batido récord de las chicas a las que llevas a la cama
desde que no estoy para hacerte compañía.

Puedes llamarlo ingenuidad,
insensatez,
o que simplemente soy una tonta por aún pensar que tú y yo estaremos juntos toda la vida,
así nuestros caminos nunca vuelvan a juntarse.

No vamos a coincidir,
lo rompimos,
lo estiramos tanto,
que un día,
así sin querer,
se rompió para nunca más enmendarse.

Y nos odiamos,
porque lo único sensato que alguien puede hacer después de amarse de la manera en la que lo hicimos,
es odiándose con todas sus fuerzas.

Espero un día no lo hagas más.

Y te deseo,
te deseo la casa de ensueño,
la esposa profesional, abnegada, la madre ejemplar,
te deseo tres perros y dos gatos,
hijos,
viajes,
y una vida plena,
y que cada inicio de año te preguntes ¿qué carajo estaré haciendo yo en esos momentos?

He aceptado y encarado mi soledad,
mientras he escrito esto
me he dado cuenta que si no es contigo,
no podrá ser nunca con nadie más,
y hago esta certeza con ningún atisbo de dolor,
hay cosas que uno debe aceptar en silencio y con la cabeza agachada.

A diferencia de ti,
he decidido no engañarme más.

No pienso dormir con alguien,
y que al cerrar los ojos,
imagine por unos minutos que eres tú,
el que está a mi lado,
como estoy segura que tú,
lo estás haciendo ahora.