martes, 10 de agosto de 2021

El último.

 


Este es el último escrito que te hago,
creo que ya nadie me cree,
porque lo he dicho ya muchas veces.
pero esta vez creo que va en serio.

Creí que te iba a querer siempre ¿sabes?
no esperar a que vuelvas,
sabía que no me dolerías toda la vida,
pero imaginé que te iba a querer siempre.
 
Y no.
 
Un día desperté y de repente no eras más que un desconocido,
es extraño,
porque ha pasado más de dos años,
y aún así no te habías ido,
no por completo,
pero sí,
esta vez sí.
 
Ya no te quiero,
ni estoy llena de tantos “quizás” u “ojalás” que hace meses seguía pronunciado.
 
Ya no serás mi deseo de cumpleaños,
estoy segura.
 
Y entonces empecé a recordar todos tus defectos,
todas las razones por las que nos dejamos ir,
razones que había olvidado por completo,
porque el pasado tiene ese truco,
todo es bonito,
perfecto,
nostálgico,
porque ya no está,
y solo quieres imaginar que un día vuelve como si nunca se hubiera ido.
 
Ya no soy una tonta.
 
Se que la vida pasa factura,
que nosotros nos movemos siempre,
y avanzamos todo el tiempo,
ahora ya no creo en cuentos,
en historias fantasiosas.
 
Se que no vas a volver,
esa certeza me pegó una tarde de noviembre
y cuando supe,
me quedé sin aire,
me dolió;
pensaba que un día cualquiera tocarías mi puerta,
y empezaríamos de cero.

Así que me conformé con esa idea,
de quererte aunque ya no estés.

Pero el tiempo pasó y me descubrí ideando otras historias de amor,
pensar en otro número de teléfono cuando sentí que el mundo se me caía,
y en todas las fechas importantes dejaste de hacer falta,
y hace unos días esa realidad azotó todos nuestros recuerdos.

Y nos volví a ver en la playa,
en el carro escuchando mi canción favorita,
nos vi en los domingos de pelis y cervezas,
y de repente no había señal de ilusión,
de anhelo,
de esperar a que vuelvas.

Ya no te quería.

Entonces entendí,
que así mismo como las personas llegan sin avisar,
en una noche de verano ,
borrachos en la playa,
así mismo se van,
en silencio.

viernes, 23 de julio de 2021

Aunque no sea conmigo.



Una infancia difícil,
relaciones rotas y efímeras,
trabajo desgastante,
una vida complicada.

Te conocí con ciento un heridas,
en una noche de esas en las que piensas que has encontrado el amor de tu vida,
y a veces pienso que yo sí lo encontré ese día,
y el problema es que tú no.

Iniciamos esta aventura,
sin ninguna expectativa,
con la idea que tal vez podamos sanar juntos,
a mi también me habían herido y pensé: ¿por qué no?

Sabía que tú no me ofrecías un cuento de hadas,
y al principio no era eso lo que quería,
pero tu risa,
tu manera de solucionarme todos mis problemas,
de estar,
de siempre estar.

Entonces te instalaste un viernes, 
mudaste tu canción favorita,
tu guitarra,
tus películas predilectas,
y tu manera tan rara de quererme;
entonces pensé que era probable,
que de mi te enamorarás.
ahora sé que no.

Después de pelearme con mi cabeza,
de querer respuestas,
de creerte un cabrón,
llegué a la conclusión que la culpa no ha sido tuya,
ni mía.
no me prometiste estrellas,
ni viajes a Nueva York,
ni un futuro juntos,
solo un día asumí que era posible,
que tú y yo éramos posibles.

Y yo me enamoré,
obviando todas las señales de: “peligro, no pasar”,
me enamoré de la manera en la que sostenías mi mano,
de sentir que siempre podría contar contigo.

Se que me quieres,
pero también estoy segura que no lo haces de la forma
en la que merezco,
de la manera en la que yo te quiero.

Te quiero,
y te quiero tanto
que en serio espero que llegue alguien que haga despertar en ti
todo lo que yo no pude,
deseo que llegue alguien por el que estés dispuesto a derrumbar cada uno de tus muros,
ojalá ella pueda vendarte,
sanar y besar cada cicatriz.

Que haga todo lo que yo quise y tú no me dejaste,
porque para ti no soy yo,
aunque en este momento yo sienta que para mi,
siempre serás tú.

Ojalá quieras a alguien tanto tanto,
como hoy,
yo te estoy queriendo.

sábado, 17 de julio de 2021

A ellas.



Hoy quise escribir sobre ellas,
esas amigas que te salvan,
que se acuestan contigo y contemplan el cielo
mientras todo parece desmoronarse.

Y sostienen tu mano,
y te acurrucas en sus hombros,
y todo,
todo,
parece doler un poco menos.

Hoy quise escribir sobre ellas,
y me di cuenta lo poco que hablan de historias como la mía
y la de mis chicas incondicionales,
todos hablan de ese amor que logra cosas imposibles,
películas con finales felices,
donde un beso parece solucionarlo todo.

Pero nadie escribe sobre esa amiga que te salva de hacer alguna estupidez a las tres de la mañana,
de aquellas que viajan cuatro horas para ver alzar tu diploma de graduación,
las que te cuidan enferma,
las que escuchan tus dramas en el trabajo y se esconden de sus jefes en el baño para reírse de tonterías,
de esas que reparan tu corazón roto una y otra vez.

Hace tres años,
una amiga me rompió el corazón,
cuando después de doce años,
ella decidió alejarse sin más.

Entendí que nunca hay que dar nada por sentado,
las amistades no funcionan así,
hay que alimentarlas,
llevarlas por una cerveza,
y siempre dar las gracias.

Nadie tiene ninguna obligación con nosotros,
y aún así hay personas que te lo dan todo,
y más.

Hoy quise escribir sobre ellas,
las que se pelearon con mis demonios,
y me enseñaron a creer un poco más en mí,
las que celebraron cada uno de mis triunfos como propios.

Las que entienden mi lenguaje del amor,
un poco atrofiado,
vale recalcar.

Se que no siempre lo he hecho bien,
pero ustedes han sido maravillosas,
prometo estar ahí siempre,
a una llamada,
a un mensaje,
a un taxi de distancia.

Y gracias,
por todo,
mis chicas incondicionales.

martes, 29 de junio de 2021

Después de ti.



Pasé mucho tiempo estancada en tu recuerdo,
sacándolo a bailar de vez en cuando,
invitándolo a una cerveza.

Me costó tanto dejarlo ir,
dejarte ir.

Eras todo lo que alguna vez conocí del amor,
del primer amor,
del que hace bien,
del que te abraza
 y pone tu canción favorita.

Pero cuando lo hice,
cuando por fin te dejé volar,
entendí que el amor siempre es algo más,
ahora entiendo por qué te fuiste,
y por qué ahora no quiero que regreses.

Fuiste ese amor con fecha de caducidad,
el que me enseñó tantas cosas,
y una de ellas a cómo decirte adiós,
a cómo levantarme cada día con el alma hecha añicos,
a cómo reconstruirme paso a paso.

Siempre pensé que el amor era infinito,
pero no siempre es así,
ahora sé que puedo enamorarme mil veces
y eso no significa que no te amé con todo mi ser.

Pero se que después de ti,
hay más,
mucho más.

Está el amor que se queda,
que no se va,
que vuela contigo y te cose las alas cuando lo necesitas.

Está el amor que prepara la cena,
y saca los perros a pasear,
el amor de hogar,
y fogata,
y  convivencia.

Está el amor de viernes,
de cama,
ron,
y labial rojo,
de conversaciones en la madrugada.

Está el amor que no pudo ser,
pero no por eso deja de ser amor.

Ahora me da menos miedo esa palabra
"amor"
¿recuerdas como solía esquivarla?
mis lágrimas al decirte por primera vez
lo que sentía.

Ahora la adoro,
la repito un montón,
ahora quiero llenarme de todo el amor posible,
de todos los que pueda.

Después de ti,
hay más,
muchísimo más.

martes, 15 de junio de 2021

Hoy oré.



 Hoy oré,
pareció tan natural, 
como si nunca lo hubiera dejado de hacer.

Oré como cuando tenía diez años,
de rodillas y con el corazón en la mano.

El sábado me enojé mucho
mucho con Dios,
le hice un poema del que mamá estaría horrorizada.

Le dije de todo,
tenía mucha rabia,
y mi cabeza era un nido,
e hice lo de siempre,
escribir.

Le escribí,
le exigía respuestas,
y lloré,
mucho,
de miedo,
de enojo, 
lo maldije,
una y otra vez.

Hoy se que me perdona.

No soy buena escribiendo,
y mucho menos de esto.

Mi relación con Dios ha sufrido algunos destrozos,
ha tenido buenos momentos,
y otros no tanto.

Se quebró hace algunos años,
y a veces me esfuerzo tanto por recomponerla,
por recomponerme.

A veces tengo esa sensación de alejarme por completo,
de no buscarlo más,
de desechar mi Biblia,
de buscar respuestas en otro lado.

Pero siempre vuelvo a Él,
de alguna u otra forma,
se me hace imposible no pensar en Él
en cualquier momento del día.

Cuando hay luna llena,
cuando llueve,
cuando hace sol,
cuando hay un arcoíris apareciendo entre las montañas.

Pienso en Él.

Mi cabeza sigue dando vueltas,
pero ha sido Él,
el que me ha puesto en camino,
como siempre,
con una serie que nunca pretendí ver,
y me empezó hablar de su palabra,
cuando al poner música en modo aleatorio,
me sorprendí adorándolo.

Después de cuatro días de llorar sin parar,
he encontrado paz,
alivio en el corazón,
he orado,
y he pedido una y otra vez lo que quería que Él me regalara
más que nada en el mundo.

Al final,
antes de ponerme en pie le susurré:
"que se haga tu voluntad,
pero por favor,
por favor,
ayúdame aceptarla"

Y creo que Él,
me sonrió;
un poquito.



lunes, 14 de junio de 2021

Tú y yo



Empezaré diciendo que tú y yo,
siempre seremos una historia mal contada,
un cuento cortito,
con un final no tan feliz.

Tú y yo fuimos muchas cosas,
fogata en invierno,
sombrita de verano,
domingo en el sofá.

También fuimos ruido y silencio,
canción favorita a las cuatro de la tarde,
fuimos hora pico,
y también semáforo en verde.

Fuimos tanto,
que acabamos siendo nada.

Ahora pienso que ese fue nuestro error:
querer enjaular,
encasillar,
darle nombre a algo tan pero tan grande,
que tuvo que huir para ser libre.

A veces lo sigo visitando ¿sabes?
a eso que tuvimos,
lo saludo,
lo invito a tomar un vino y me río con él,
a veces dice que nos extraña,
otras,
no tanto,
que esta mejor sin nosotros.

Tú y yo fuimos un secreto tan pero tan bonito,
que a veces me gustaría contárselo a alguien,
pero me aterra que eso,
lo lleve a perder su magia.

No sé si te he idealizado,
si en realidad juntos,
no éramos tan maravillosos,
pero el pasado suele tener ese truco.

Me quiero seguir quedando ahí,
pensar que fuimos perfectos,
que seremos inmortales en esa risa
que me diste aquel verano de hace tres años.

Dejé de pintarte en mi futuro,
de pensar que algún día,
la vida me sorprende y nos tropezamos un martes cualquiera
para iniciar en donde nos quedamos.

Dejé de pensarlo porque simplemente dejé de conocerte,
porque ya no recordaba tu color favorito,
la canción que te hacía cantar a todo pulmón,
olvidé tu fecha de cumpleaños,
y a qué le tenías miedo.

Y entonces el amor,
empezó a tener otros ojos,
otras manías,
y otra manera de hacerme reír.

Pero hay momentos,
días,
fugaces,
en los que cierro los ojos
y juro que puedo escucharte,
tarareando la misma canción siempre.

Ahora entiendo,
que pueden haber millones de tú y yo,
pero nadie como tú,
ni como yo.

lunes, 7 de junio de 2021

Amor es.



Siempre pensé que el amor se trataba de grandes gestos,
que llegaba como un tsunami,
un terremoto,
a arrasarlo con todo,
a poner toda la casa patas arriba,
creí que era ruidoso,
y altanero.

Con el tiempo,
he entendido que el amor es suavecito,
que llega como brisa en primavera,
que es la sombrita que te tapa de un día extremadamente caliente,
que es callado,
y abrigado.

El amor no es complicado,
ni conciertos bulliciosos,
a veces es que los dos estén en silencio y puedan leer cada uno su libro.

Es el aroma a café,
y el beso de buenos días de mamá,
es que se levante a las dos de la mañana
para hacerte compañía porque odias la oscuridad.

Amor es que la noche esté helada y me calientes los pies,
que esperes paciente para ver juntos el capítulo de aquella serie que mueres por ver.

Amor es pedirle a Dios, al universo, o cualquier cosa en la que crees,
que por favor la vida conspire a su favor,
y los ponga en el mismo camino.

El amor es ligero,
no aprieta, 
se hace un lugar.

Es compromiso,
sí,
es saber ceder,
es saber cuando retirarse.

Pero no duele,
no es un campo de pelea,
nadie pierde,
cuando es amor,
siempre se gana.

Siempre había pensado que el amor
te corta las alas,
te asienta en tierra,
pero no,
te da más impulso para volar,
es un copiloto maravilloso
y pone música extraordinaria.

Pienso en mis cosas favoritas,
la cerveza helada,
el mar,
los dedos entre la arena,
She will be loved a todo volumen en la sala,
el vino con papá de los viernes,
mi colección de poemario,
pienso en eso,
y que eso también es el amor,
compartir todo aquello que nos enciende el corazón,
y dárselo a alguien más,
en bandeja de oro.

Amor es reír,
y llorar,
y orar de rodillas por el bienestar del otro.

Amor es que yo esté escribiendo esto,
tú no tengas idea y aún así estés sonriendo del otro lado de la sala.