martes, 14 de diciembre de 2021

Amor no tan amor.



Empezamos siendo unos niños apenas,
no teníamos idea qué era el amor,
pero apostábamos que aquello que nos hacía brincar,
y reír,
y soñar,
era amor,
no podía ser otra cosa.

Con la ingenuidad que caracteriza a alguien de dieciséis años;
nos encontramos:
en la piel,
en la manera de mirarnos,
en la forma en la que nos besamos.

Y crecimos juntos,
y llegué a pensar que solo era yo,
contigo a lado.

Entonces los años pasaron,
y con eso se fue la magia,
y la reemplazó la rutina,
los celos y las inseguridades.

Nos hicimos mucho daño,
en esto de ir y venir,
de durar un par de semanas juntos,
y muchos meses separados,
siempre volvíamos,
y llegué a pensar que aunque era difícil
siempre ibas a ser tú,
porque de alguna forma,
no funcionaba con nadie más.

¿Qué nos pasó?
si nos queríamos,
nos queríamos bien,
pero estirarlo tanto,
insistir,
siempre
hizo que se rompiera.

Y nos costó tanto entenderlo.

Pensé que de alguna forma,
a pesar de todo,
te iba a querer toda la vida,
pero no.

Me hiciste más mal que bien,
quedarnos por costumbre,
por miedo,
por dolor,
me rompió de mil formas,
y era mi deber reconstruirme,
no podía hacerlo contigo a lado.

En los últimos años fui mi peor versión,
y te herí,
y te dañé,
y no puedo perdonarme por eso,
porque te amé,
te amé con todo el alma.

Entonces entendí
que el amor nunca será suficiente.

Que tal vez sí tuvimos un amor increíble,
pero lo destruimos,
y de eso no se vuelve.

Que ni tu,
ni yo,
somos malas personas,
pero juntos nos hacemos mucho daño,
explotamos todo por los aires.

Y yo si quiero sobrevivir.

Que te deseo lo mejor
pero muy,
muy lejos de aquí,
de mi.


domingo, 5 de diciembre de 2021

Cosas que aprendí de mi tristeza.



Mi tristeza y yo,
últimamente no nos llevamos muy bien,
ella incumplió con un pacto que teníamos.

Nos prometimos no interferir en nuestros planes,
no aparecer de improvisto,
y por supuesto no durar más del tiempo establecido.

La muy canalla me jugó una mala pasada.

Pero he aprendido cosas valiosas de ella,
y he querido escribirlas por si un día me olvido.

He aprendido que hay cosas que no podemos controlar,
así queramos,
así pensemos que todo puede bailar a nuestro ritmo,
a veces no.

Es necesario parar,
perdonarte,
aceptar que no puedes con todo.

Nos metieron en la cabeza,
que siempre hay que luchar
y agarrarse con fuerza de aquello que queremos,
pero no siempre es así ,
a veces la batalla se gana,
no peleando.

Ahora se que prefiero paz,
antes de un cúmulo de victorias ganadas.

Entendí también que en esta vida uno debe aprender a levantarse solo,
y eso no es malo,
no es que no tenga amigos que valgan la pena,
o familia que vive y mata por mi,
es que hay simplemente cosas que ellos no entenderían ni porque se las explicara,
solo yo,
solo yo las sé.

Solo yo he memorizado el preciso instante en el que todo se apaga,
y empiezo a llorar,
y pasa el tiempo,
diez minutos,
treinta minutos,
y descubres que han pasado casi dos horas y tu no has podido pararte porque las lágrimas no parecen cesar,
te ves al espejo,
te secas con cuidado,
con miedo de lastimarte,
como si pudieras estar más rota.

Entonces te levantas,
y te preparas algo de comer,
así no tengas hambre,
porque sabes que es lo que debes hacer,
y lees tu libro favorito,
y pones aquella canción que escuchabas en vacaciones cuando eras feliz.

Y te prometes que vas a cuidarte más,
y mejor,
porque aunque no puedas detener la tormenta,
eres la única capaz de encontrar calma después de esta lluvia torrencial.

Se que las cosas van a ir mejor,
lo se,
solo que no tengo idea cuándo.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Hipócrita



Soy de las primeras ¿saben?
de ellas,
de las que hablan del amor propio,
de las que ha izado su crecimiento personal
como bandera en lo más alto de la cima.

Siempre hablo del amor propio,
y lo recito,
y lo digo una y otra vez,
que hay que quererse,
abrazarse,
y amarse con cada partícula de tu ser.

Por Dios, que he escrito todo un libro de eso,
pero lo siento,
hoy me siento como un puto fraude.

Ya varios días en los que he dejado de lado 
el comer bien,
el hacer ejercicios,
el leer,
el de siempre hacer algo que haga saltar a mi corazón,
he dejado de cantar,
de bailar,
he dejado de reír.

Saben ¿qué es lo peor?
que no logro recordar cuando lo hacía,
no logro acordarme de los días buenos,
porque supongo que los tuve.

He visto mi reflejo en el espejo,
y he vuelto a llorar,
porque una vez más me he sentido esa niña de quince,
de frenos y lentes que ansiaba ser bonita.

que deseaba que la quieran,
que la abracen,
que la sostengan.

Me he sentido una hipócrita,
al decir que uno debe amarse,
tanto
tanto
que no necesite que lo haga alguien más.

Pero es que estos días me sobrepasan.

Y después de haber llorado tanto,
de haberme despreciado tanto,
de nuevo,
de sentir que las piernas no logran sostenerme,
me he acostado en el suelo,
pensando que a veces solo queda subir,
de a poquito.

y que esos días en los que soy un desastre
también están permitidos
si se puede ¿verdad?

no quererse todos los días,
querer rendirse por un lapso de 24 horas,
y al día siguiente mirarse al espejo y decir:
"qué guapa estás hoy"

se puede ¿verdad?
¿rendirse?

martes, 16 de noviembre de 2021

Y vuelves a respirar.



Siempre he dicho que no sirvo para escribir de cosas felices,
que estoy muy ocupada viviéndolas,
ahora me resultan tan fugaces,
que trato de sentir cada momento,
fotografiar cada paisaje,
para recordarme siempre,
a qué huele la felicidad.

Ha sido un año duro,
empecé a sufrir de insomnio,
a consumir más pastillas para apalear el dolor de cabeza,
manos temblando,
crisis de ansiedad,
cosas que pensé que les pasaba al resto,
nunca a mi.

Entonces me retiré de los excesos,
de las altas velocidades,
de lo que ocasiona que sientas que tu corazón está a punto de salirse por tu boca,
y empecé apostar por lo seguro,
a medirme con mis sentimientos,
a huir de todo aquello que no pudiera controlar.

Entonces todo parecía estar mejor,
parecía.

Hasta que tomé aquel vuelo un miércoles cualquiera,
y empecé a ver todo diferente,
y el cielo cambio de tonalidad,
y se vistió de rojo,
y empezó a sonar mi canción favorita en la radio,
y empecé a cantar,
otra vez,
en la sala,
en la cocina.

Y volví a respirar,
y entendí que llevaba mucho tiempo conteniendo la respiración
y dejé entrar el aire a mis pulmones,
y empecé a llorar de la risa.

Entendí que sentir nunca ha sido un problema
que nunca está de más,
sentir,
con cada parte de tu ser.

Entendí que siempre está bien parar,
descansar,
admirar lo que uno tiene en frente,
sentir calientito el corazón,
explotar de alegría,
rodearte de las personas que más amas en este mundo. 

A la mierda los escudos,
el auto control.

Se que a mis veinticinco me falta un mundo y medio por recorrer,
pero si algo he aprendido,
es que uno debe vivir intensamente,
todos los días,
tomar un buen vino un lunes cualquiera,
gastarse sus ahorros en el viaje que siempre quiso,
y reírse,
y respirar,
y sentir que es la persona más afortunada del mundo
por todo el amor que le rodea.

Mi tía en el aeropuerto me susurró:
"no dejes nunca de cantar"
y entonces fui mas consciente de todo,
porque llevaba meses sin hacerlo.

Desde mi regreso en la sala siempre suena música,
y siempre es Maroon5
tocando: "she will be loved"
una,
y otra,
y otra vez.

Hay personas que no tienen ni idea,
pero te salvan,
una,
y otra,
y otra vez.

miércoles, 20 de octubre de 2021

Conversando con mi tristeza.



Han sido días largos,
negros, 
de niña siempre creí que la tristeza era algo ruidoso,
que entraba en cualquier cuarto  y era imposible quitarle los ojos encima,
que llamaba tanto la atención que era evidente que estaba ahí,
acorralándote,
durmiendo contigo.

Entonces llegó,
un día,
entró por la ventana como un susurro,
como si fuera polvo que escapa de un viento suavecito,
y empezó a colgarse,
como una molestia pequeñita,
nunca le hice caso,
siempre se disfrazaba de "estrés"
"inconformismo",
luego cuando fue mas evidente
lo quise hablar con alguien
y respondió:
"deberías ser más agradecida,
lo tienes todo"
"esfuérzate más"
como si levantarme todos los días no significara un verdadero triunfo
cuando ella aparece.

Y pesa todo,
y empiezas a inventar excusas,
no te apetece estar con nadie,
se te hace imposible mantener relaciones de cualquier tipo
porque todo parece muy complicado,
si no puedes contigo.

Entonces comes,
un montón,
o no lo haces,
y te la pasas ocupada,
con muchas tareas,
sin poder ni siquiera respirar,
o no puedes salir de la cama,
y duermes,
todo el tiempo,
o no lo haces.

Porque así es ella,
le gusta los extremos,
jugar con fuego,
pararse en el barandal de los precipicios,
y a veces me sonríe porque estos días me lleva ventaja y yo no tengo ganas de discutir con ella.

Se que las cosas no se arreglarán hoy,
estoy segura que tampoco mañana,
tal vez las cosas nunca se reparen del todo,
pero en serio quiero creer que la vida tiene formas extrañas de funcionar 
y espero,
que más temprano que tarde,
encuentre algo que vuelva a encender mi corazón,
que lo haga sentir calientito,
de nuevo.

Dentro de unos años,
estaré viendo el atardecer más precioso de todos los tiempos,
con una copa de vino en mano,
estaré sosteniendo un best seller mío,
y pensaré: "y me lo pude haber perdido"
y no quiero perdérmelo.

Y espero que tú tampoco,
no te lo pierdas.

domingo, 10 de octubre de 2021

Corazón roto.


 
Llevas años cuidándolo, construyes un muro,
lo mimas, lo proteges, huyes de todo aquel que pudiera hacerle daño.

Te vuelves selectiva, observadora; y después de tanto tiempo,
todo esto no te ha servido para un carajo.

Porque ocurre.

Te rompen el corazón.

Un chico de 1.80, cabello castaño, mirada oscura,  y de pocas metas en la vida,
pero con una sonrisa que parece tener mil amaneceres.

Y lo maneja a su antojo, y lo parte en cientos de pedazos, te hace creer que nunca podrás reconstruirlo,
porque sabes ¿qué es lo peor de un corazón roto? que por un largo tiempo,
crees que te va a doler toda la vida,
y te pesa,
todo,
y te duele,
el corazón,
y al tomar aire sientes que no volverás a ser la misma,
y no,
te juro que no.

Que te repones,
que vuelves a sonreír,
a cantar tu canción favorita,
a bailar,
y a creer en las personas.

Ya ha pasado mucho tiempo de ese dolor,
y cuando lo recuerdo,
se me eriza la piel,
me he prometido jamás volver a pasar por lo mismo.

Y me he encerrado,
de nuevo,
como siempre.

A veces me pregunto si volveré a sonreírle a alguien,
y si esa persona va a querer reírse conmigo.



lunes, 4 de octubre de 2021

Asignatura pendiente.



He cumplido metas,
sueños;
de los que hablábamos con veinte años,
he conocido 9 países,
hablo tres idiomas,
tengo el trabajo que siempre deseé,
he vuelto a escribir,
y estoy segura que no volveré a dejar de hacerlo.

Voy por la segunda maestría,
adopté dos perros,
un departamento en el centro de la ciudad,
una vida buena,
dirías tú.

He conseguido tanto,
y pensaría que no me falta nada,
pero tú y yo sabemos que eso no es cierto.

Porque aunque ya no me asalte en las noches el miedo
a no conseguir todo lo que quiero,
que aunque ya no me duela la cabeza por la frustración de llegar con las justas a fin de mes,
a pesar de que a estar alturas todos me ven como el sinónimo de éxito,
al despertar en la madrugada todavía me cuesta acostumbrarme
a tu lado vacío en la cama.

Ahora tomo vino importado,
y no tienes idea de lo que extraño nuestros viernes de cerveza y risas.
me costó muchos errores entender que siempre es mejor una casa pequeña sin luz.
en la que estás tú,
a lugares lujosos y carros extravagantes que son un continuo recordatorio
de lo absurdo que fue haber escogido una vida en la que no ibas a estar para acompañarme.

Ojalá supieras cómo volver,
ojalá quisieras,
volver.

No importa cuánto tiempo pase,
siempre serás el amor que tuve,
aquí en mis manos,
abrazado a mi cintura,
el cual no cuidé suficiente,
y se marchó.