martes, 28 de marzo de 2023

¿Qué podría salir mal?



                                                                                         Léelo escuchando: Die for you-The Weeknd.

Nunca he hecho algo precipitado,
alguna locura,
algo que no se alinee con mis planes.

Porque siempre he sido así,
la de las agendas,
la de los itinerarios,
me cuesta desprenderme del control,
pero eso tú ya lo sabes.

Tú eres diferente,
sin compromisos a largo plazo,
con esto: la vida es una sola,
y tu manía de oler siempre a cigarrillo.

Y me gustaba.

Esa forma de ver la vida,
tan distinta a la mía,
me provocaba hacerlo
¿sabes?
por primera vez 
lanzarme a este viaje 
total ¿qué puede salir mal?

Nos conocimos muy jóvenes,
nos enamoramos de verdad,
pero los dos nos negábamos a dar un paso al costado
para hacerle un espacio al otro.

Y no lo hicimos,
y el tiempo pasó.

Y nos convertimos en estas personas
tan diferentes de cuando teníamos veinte,
y la vida nos volvió a juntar,
cinco años después.

Yo,
con mi título universitario,
trabajo de oficina,
deudas,
y crisis existenciales,
tú con trabajos a medio tiempo,
tu guitarra,
y con una carrera a medias.

Culpo a las copas de vino,
y a mi manía de ver romance en todo lado,
después de una noche de reírnos como unos completos locos
me preguntaste ¿por qué no funcionamos?
a lo que respondí:
-no era el momento-
y muy serio me dijiste:
¿crees que hoy lo sea?

Cabrón,
sabías que eso era suficiente para tenerme como una idiota,
porque te quería,
y ahora,
no sé si alguna vez dejé de hacerlo.

Al día siguiente
llamaste a primera hora,
"hagámoslo,
descubramos qué podemos ser ahora"
y como contigo
yo siempre fui media inconsciente
te dije:
claro,
porque ¿qué podría salir mal?

Entonces pasaste por mi un viernes 
cuatro de la mañana
con ninguna maleta y seis cervezas,
y sonaba The Weeknd de fondo,
"me van a despedir"
-te decía entre risas-

Apagamos los celulares,
mentimos sobre nuestra ubicación,
y terminamos en una playa cualquiera por tres días,
mirándonos,
riendo,
contándonos todo lo que había pasado
estos días en los que no hemos estado en la vida del otro.

Y pensé:
podría funcionar,
esta vez podría funcionar.

Hoy,
un año después
viendo tus camisas por el suelo
imaginaba que pude habérmelo perdido,
pudimos habernos perdido,
qué suerte que no lo hicimos,
porque ¿qué podría salir mal?

domingo, 26 de marzo de 2023

Siempre serás tú.

                                                               

                                                                      Léelo mientras escuchas: Eyes closed-EdSheeran.
Que no seamos el uno para el otro,
que no podamos terminar juntos,
que no sea tu cara la que veré cada día al despertar,
no quiere decir que lo nuestro,
no haya sido amor,
de esos grandes.

Siempre había tenido esta idea ridícula que cuando es amor,
se puede; que es con la persona con la que te quedas.

Solía pensar que como no se nos dio,
lo nuestro no podía ser amor.

Una vez más,
me he equivocado.

Con el pasar de los años,
y de los daños,
cada vez que regreso al pasado,
y nos veo,
pienso en que lo nuestro,
si que fue amor,
y de los grandes.

Fuiste, eres y serás mi primer amor,
el de verdad.

Cuando mis hijos pregunten por esa historia que marcó
un antes y un después,
les contaré de tu risa,
y de tu forma de tocar la guitarra.

Aunque lo nuestro nunca pueda ser.

Ya no me causa tristeza,
porque algo bueno está a la vuelta de la esquina,
ahora lo sé.

Pero quiero que lo sepas,
quiero que te lleves eso contigo,
cuando creas que no mereces una vida buena,
una mano que te sostenga siempre,
recuerda que hubo alguien que te amo,
que bailo contigo aquella canción de Ed Sheeran
que hablaba de estar juntos toda la vida,
y que estaba dispuesta a recorrer el mundo entero contigo como copiloto.

Pero no se nos dio.

Y está bien,
lo tengo asumido.

Pero no lo olvides nunca:
fuiste, eres y serás siempre el primer y gran amor de alguien.

jueves, 23 de marzo de 2023

Preguntas

 Tengo cientos de preguntas atoradas en la garganta.

Y se que me va a tocar seguir con esas dudas revoloteando en mi cabeza.
Primero, porque yo no tengo el coraje de que me digas la verdad en la cara;
y pues a ti, no te interesa; lo se.

Lo voy a escribir por aquí, porque probablemente nadie lo lea,
y porque de alguna forma tengo que sacarlo,
no quiero que se quede dentro y me envenene,
de verdad que no.

Así que ahí va:
¿me quisiste? 
algún momento ¿lo hiciste?
es que ahora,
después de unos meses se me hace imposible
pensar que una persona que te quiera
se marche de una manera así.

Que lo que más me duele no es que te hayas ido,
porque lo entiendo,
y lo respeto,
que te hayas ido de esa forma es lo que nunca te voy a perdonar.

¿Me extrañas?
en algún momento de tu día
¿piensas en mi?
o ¿ya soy solo un mal recuerdo?

Porque yo te pienso todos los días,
no todo el tiempo,
ya estoy durmiendo bien,
y al menos ya no lloro siempre que te recuerdo.

Pero es que estos días he sentido tanta rabia,
que me consume,
que me hace odiarte,
y no quiero odiarte.

Odio que no me hayas querido
y que me hayas hecho creer que sí.

Odio que aunque tu no lo hagas
yo estoy aquí,
como una perfecta idiota.
queriéndote,
porque sí,
porque aún te quiero.

Te dije dónde me dolía,
cómo me habían herido,
y ahí es donde me heriste.

No te preocupes,
ya lo tengo todo claro.

Tranquilo,
no te asustes,
no me muero sin ti,
eventualmente voy a estar bien,
pero es que me has hecho odiarte,
y no quiero odiarte.




martes, 21 de marzo de 2023

Mamá, quiero ser escritora.

Se lo dije hace una semana,
ella me miró como si dijera algo obvio.
y se lo repetí: mamá, realmente quiero ser escritora.

Y no se asustó, me dijo: pues ya era hora.

No voy a tirar todo por la borda,
lo sé,
llámenme cobarde,
insegura,
lo que sea,
yo diré que soy sensata.

No voy a desperdiciar un título universitario,
un trabajo estable,
y una vida aparentemente muy tranquila,
pero es que no soy feliz,
no lo voy a ser hasta que me lance a ser lo que soy,
y yo quiero ser escritora.

Lo he decidido,
he puesto fecha en mi calendario,
y estoy lista,
he reservado un boleto de avión,
y he hecho una lista con todo lo pendiente,
porque yo necesito planes,
y he respetado eso.

Lo voy hacer,
y me da un miedo terrible,
pero también la seguridad que es la única certeza que tengo,
es mi verdad,
de las pocas que tengo.

Jamás me he sentido tan segura de algo,
ni de mi misma
como de lo que quiero hacer,
y ser,
y ya no soy ella,
ya no soy la que pasa nueve horas en la oficina,
llena de papeles,
haciendo pagos,
atendiendo llamadas,
está bien,
pero no soy ella.

Y tal vez me equivoque,
tal vez vuele al otro lado del mundo
para regresar donde mamá a decirle:
la he cagado,
pero merezco ese privilegio,
necesito intentarlo,
saberlo,
saber si lo soy.

Mamá, quiero ser escritora.

domingo, 19 de marzo de 2023

El último

He decidido que este será el último escrito que te haga.

Y sé que pudiera escribirte más,
Dios,
haría dos libros,
solo con los poemas que te he escrito en los últimos meses.

Pero ya no.

He querido guardarte como un buen recuerdo,
de verdad que si,
lo he intentado,
pero no me ha salido,
la rabia me gana,
y ya no quiero sentir rabia.

Se que eres una buena persona,
lo sé,
aunque te debatas entre si lo eres o no,
y por eso,
para guardarte de esa manera,
necesito que te vayas,
por completo.

Para mi,
te quedaste por la manera en la que te fuiste,
para mi,
siempre serás el que no me quiso,
el que fue un cobarde
y no pudo decírmelo en mi cara,
el que me hizo sentir como aquella chiquilla que no merecía el esfuerzo,
y no quiero que te quedes de esa forma,
me hace muchísimo daño.

Entonces no te quedas,
ni un día más,
y no lo siento,
me estoy eligiendo a mi por sobretodas las cosas.

Desde hoy,
para mi serás como esos errores de un viernes noche,
y nadie habla
ni escribe poemas de esas historias,
y ¿sabes por qué?
porque son mediocres,
y yo no escribo historias que no valen la pena contar.

sábado, 25 de febrero de 2023

¿Nos vemos?

Hoy estuve a punto de dar mi brazo a torcer,
entré a tu chat e incluso escribí el mensaje:
¿nos vemos?
lo borré al instante,
y no porque sienta que estoy perdiendo mi dignidad
o algo por el estilo,
porque vamos, si esto es un partido 
tú me ganas por goleada.

Lo que me frena todas las veces que he querido 
mandar ese mensaje,
que en mi defensa solo han sido dos,
es que ya se la respuesta:
me ignorarás,
o me preguntarás
¿para qué?
y no sé cuál dolería más.

La verdad no sé si me ayudaría verte
si responderías todas esas preguntas que bailan en mi cabeza,
o solo dolería más
y la verdad no creo ser capaz de aguantar ni un centímetro más de dolor,
da igual,
no se por qué pero me gustaría verte,
solo verte.

Pero bueno lo has decidido así,
y no voy a irrumpir tu paz,
porque aunque todo esto sea una mierda,
espero estés bien,
o tal vez un poco mejor que yo,
que ya sería algo.

En fin,
¿nos vemos?

miércoles, 22 de febrero de 2023

El café pendiente.


Nuestra historia que pasó hace cinco años,

acabó,

le pinté un punto final con mis lágrimas,

y acabó.


Y te odié,

y te quise,

y te extrañé como a nadie.


Y se acabó.

 

No es que quiera abrirla,

o volver a escribirla,

porque ni tú ni yo somos aquellos niños de veinte años

que pensaban que lo suyo sería eterno.

 

Pero es que me da curiosidad,

pensar si estas dos personas que somos ahora,

se gustarían entre sí,

si ignorarían los planes y los países que los llevan a dos puntos completamente diferentes,

y solo se enamorarían

como dos chiquillos que no tienen idea que su historia está destinada al fracaso.

 

Tal vez es la nostalgia hablando,

o mi idea de seguir creyendo en el estúpido romanticismo,

de creer que el tiempo no me ha quitado:

tu sonrisa,

y tus te quiero,

y todo lo que un día fuimos,

de pensar que algún día seré protagonista de esas historias preciosas

en las que dos personas que se quisieron,

pudieron con todo.

 

Tal vez y solo tal vez

está bien que en esta vida sea espectadora y me dedique a escribir,

y a creer en que si hay amores que perduran en el tiempo,

aunque no sea yo la protagonista de esos cuentos.

 

Tal vez seamos ese café pendiente que tiene fecha, hora y lugar

pero dos personajes que tienen un miedo terrible a volverse a equivocar

y no llegan,

nunca.


Y un día lejano en un balcón admirando cada uno la ciudad en la que vive

se preguntarán que estará haciendo el otro,

y sonreirán,

y pensarán: "y si hubiera ido".